Alguien ha dicho que la vigente, es una Constitución para los muertos y que España necesita una para los vivos. Si es necesaria una reforma, también lo es el hecho del consenso. La experiencia italiana, es un llamado de atención que Mariano Rajoy. El paso a dar debe contar con la unanimidad de criterios de las principales fuerzas políticas y, la aprobación esencial de los ciudadanos españoles.

Durante el festejo del 38° aniversario de la Constitución española, la noticia de la consecuencia del referéndum en Italia, soplaba en los oídos de todos los presentes. El antecedente de Renzi, pone la cautela como principal objetivo de los populares, quienes ya no rechazan la idea de la reforma, pero insisten en esperar el congreso del PSOE.

Los de la rosa, en boca del presidente de la gestora, adelantan que el congreso socialista quedaría para pasado el verano. A pesar de los que se muestran inclinados a comenzar designando una subcomisión parlamentaria, que dé los primeros pasos, estudiando las posibles enmiendas. Javier Fernández se ha expresado en favor de una reforma, "no de un cambio".

Mariano Rajoy, representando al PP, habla de un mejoramiento del texto constitucional, sin abordar los pilares fundamentales de la Carta Magna. El PSOE por su parte, tendría como objetivo, un cambio que coincidiera con lo expuesto en la Declaración de Granada. Javier Fernández y Mariano Rajoy, coinciden en la preservación del artículo 2, que mantendrían intacto contra viento y marea.

España como una nación soberana y la negativa al concepto de "nación de naciones". Albert Rivera en representación de Ciudadanos, se adhiere a este último concepto.

En un todo opuesto a las cautas expresiones del PP, PSOE y Ciudadanos, la reforma que propone Pablo Iglesias al frente de Podemos, junto con sus aliados de UI, es absolutamente audaz y, abarca la justicia, la sanidad, la corrupción, la garantía de los derechos sociales, el reconocimiento del derecho a tomar decisiones por parte de los distintos pueblos del estado y finalmente reformas que afectarían a la Monarquía.

Para lo que Iglesias pide al resto del arco político, la valentía necesaria.

El paso del tiempo ha dejado a la Ley Fundamental española sin recursos para enfrentar las nuevas problemáticas que se han manifestado en los últimos tiempos. Un Congreso fragmentado y sus consecuencias, en el plano nacional e internacional, producen el comprensible malestar de la ciudadanía española.

La corrección del modelo territorial, es otra problemática que, la reforma constitucional podría dejar zanjada, pero ineludiblemente en este como en el resto de los temas a tratar, el consenso y la aceptación de los españoles, serán indispensables.

¡No te pierdas nuestra pagina de Facebook!!