Andalucía ha decidido tomar el estandarte de la oposición y es Susana Díaz la que parece llevarlo con sus propias manos. La baronesa se pone en vidriera, haciendo méritos para un futuro liderazgo del PSOE. A pesar de que el, hasta hoy, portavoz del partido socialista, Antonio Hernando, había hecho defensa de un acuerdo con el partido de Mariano Rajoy, desde Andalucía se bajó nueva línea a la supuesta oposición del PP. La líder andaluza terminó con la posibilidad del respaldo socialista, mandando al presidente del Gobierno "a buscar el apoyo de otras fuerzas" y, para reforzar la firmeza de esta decisión, recordó la votación en el Congreso para iniciar los trámites de derogación de la LOMCE, en las que el PSOE se alejó del PP en esta guerra que alienta la andaluza.

La necesidad de Díaz de mostrarse como jefa de la oposición deberá tomarse con el cuidado necesario por parte del socialismo, que carga con la negra sombra de la escisión para no presentar la confrontación de estrategias opuestas dentro de su seno, como la que ocurrió en este caso.

Durante un mitin en Sevilla, Susana Díaz dejó clara su idea de que el gobierno de Rajoy debe cambiar su manera de gobernar, puesto que en estos tiempos tendrá que hacerlo en minoría. Interrogada sobre su posición en lo que respecta a la decisión de la gestora, en referencia al castigo impuesto a los que votaron "no" a la investidura de Rajoy desobedeciendo la imposición del partido, Susana Díaz no ha querido dar su opinión, alejándose del "trabajo sucio", que ha quedado en manos de Javier Fernández.

Algunos miembros de la gestora se han mostrado muy molestos, puesto que el asturiano y Mario Jiménez toman decisiones sin previa reunión. La frase ha sido: "Nos hemos vuelto a enterar por la prensa” y agregan que las actuaciones de ambos siempre tienen como beneficiaria a la baronesa de Andalucía. No obstante, ante estas observaciones, la gestora que ha negociado con el PSC y pactado con Iceta una comisión, ha recibido una reprimenda desde Andalucía de parte de quien todavía habla del “grave choque de legitimidades”, recordando la actuación de los representantes catalanes y su voto contra la investidura.

La andaluza no pierde oportunidad de manifestar su deseo de "seguir caminando juntos" cuando habla del PSC, pero no deja de señalar lo que considera la deslealtad de los catalanes. Acusación que esgrime Díaz, en cuanta oportunidad se le presenta. Inevitablemente esto produce el asombro de los que recuerdan sus constantes deslealtades hacia el ex secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, cuya cacería política la tuvo como uno de los principales impulsores.

No queda mucho trecho para llegar a la sospecha de que tal vez sea el momento en el que PSC sea descartado, ya que se han escuchado voces diciendo que no es del todo indispensable para el PSOE.

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