Es un ejercicio difícil dado lo intrincada y resentida que es la actual política española, pero dejando a un lado el juego de poder político que supone que una personalidad totalmente afín al presidente Mariano Rajoy tome el mando del Ministerio de Defensa mientras conserva el secretariado general del partido del Gobierno, lo cierto es que el nombramiento de María Dolores de Cospedal como Ministra de Defensa abre una nueva etapa y una nueva forma de "hacer las cosas" en la defensa nacional.

Mientras el ministro relevado, Pedro Morenés, fue nombrado por su estrecha vinculación con la industria de defensa, la actual ministra parece haber sido designada para mantener su peso específico en el partido con la ocupación de un puesto en el gobierno de innegable peso político, que sin duda se hará notar tanto en los medios de comunicación como en la actividad cotidiana del gobierno.

Ese peso político está más que demostrado.

Sólo recordar que la anterior mujer que la precedió en el cargo, Carme Chacón, entró en el mismo siendo una política poco conocida y lo dejó con su nombre sonando como aspirante a presidenta de gobierno, con Cospedal puede darse un proceso análogo a futuro cuando concluya esta legislatura recién iniciada y el PP necesite un candidato diferente de Mariano Rajoy a las próximas elecciones.

Análisis del ministro saliente

Lo cierto es que en el momento del relevo un análisis sosegado, aunque superficial, no deja en mala posición a Pedro Morenés como Ministro de Defensa.

En su haber la buena relación con los aliados, especialmente los EEUU, el hecho que se implicara a las FAS en nuevas misiones internacionales, especialmente el adiestramiento de los ejércitos iraquíes contra el terrorismo, y la buena utilización política de las mismas, del Báltico a África, ha dado a España el papel de aliado fiable, eficiente y comprometido en un momento en que el peso político internacional de España es exiguo comparado al mostrado en las legislaturas de Felipe González y José María Aznar, por lo que se puede aseverar que ha sido el buen hacer de las FAS en misiones internacionales en este periodo las que han salvado el peso específico de España en el mundo.

Aunque también hay cosas en el debe como la ignominiosa retirada del portaaviones "Príncipe de Asturias", la falta de solución vital y profesional a la tropa y marinería que alcanza la edad de retiro con 45 años, la creación de una corte de periodistas a su alrededor que han gozado de privilegios durante su legislatura repeliendo la labor de otros profesionales, la apariencia de una austeridad más sinónimo de mediocridad que de ahorro y la jubilación de mucho material veterano sin que se haya confirmado un relevo efectivo del mismo.

Serán estos factores algunos con los que tenga que lidiar Cospedal en su mandato.

Perspectivas de futuro

Con unas buenas relaciones con los militares, labradas por una estrecha cooperación en su tiempo de presidencia de la CCAA de Castilla la Mancha, la presidencia del Corpus Christi con los cadetes de la Academia de Infantería en Toledo es la imagen más patente, como Ministra de Defensa María Dolores de Cospedal deberá resolver los huecos de la era Morenés y afrontar nuevos retos como la consumación de los planes especiales de armamento desde el submarino S-80, las fragatas F-110 el relevo de los Harrier y F-18 y los nuevos vehículos 8x8 del ET.

Todo está abierto, la eficacia de la nueva ministra en resolver estos retos es lo que está hoy por ver.

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