Tras las diversas actuaciones que se han llevado a cabo en los Centros de Internamiento de Extranjeros como la huelga de hambre en el Centro de Zona Franca en Barcelona, la fuga de los dos internos de Aluche o los motines de ambos CIE, se ha reabierto el debate político sobre la legitimidad de estos centros.

Los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) constituyen la solución que han dado países como España a la inmigración. Son centros en los que se retienen a todas aquellas personas que llegan al país en régimen irregular y que por lo tanto están sujetas a la deportación.

En los CIE de Madrid, Valencia y Barcelona no se separa a aquellas personas cuyo único fallo es no disponer de papeles de aquellas que han cometido delitos.

Se supone que los CIE son centros no penitenciarios, pero muchos de ellos plasman el estilo arquitectónico de las cárceles. Las habitaciones disponen de rejas y el simple hecho de querer ir al baño por la noche supone muchas veces un problema, ya que las puertas se cierran a cierta hora. Instrumentos básicos para los centros como el servicio médico o el de traducción son, en la mayoría de los casos, insuficientes.

Tras las revueltas producidas durante los meses de octubre y noviembre de este año, los partidos políticos han realizado visitas a los centros y algunos de ellos han comenzado a implicarse más con los mismos, aunque de diversas formas. Ciudadanos ha propuesto su privatización, ya que son centros que actualmente dependen del Ministerio de Interior. No consideran la idea del cierre, a pesar de las muchas denuncias realizadas por diversos colectivos como SOS Racismo en las que reclaman que en estos centros se atenta contra los derechos humanos.

Los Ayuntamientos de Madrid y Barcelona, por su parte, han insistido en el cierre de los CIE como única solución.

En los últimos años ya se habían llevado a cabodiferentes iniciativas para conseguir el cierre de estos centros. A día de hoy, tras los actos de rebelión por parte de los internos en defensa de su libertad y la mayor implicación de la población y de algunos partidos políticos, se puede entrever un halo de luz de esperanza con respecto al futuro de los CIE. Puede que la lucha que ha comenzado con más fuerza, tanto desde dentro como desde fuera de los CIE, cree un nuevo escenario libre de centros atentatorios contra los derechos humanos.

¡No te pierdas nuestra pagina de Facebook!!
Haz clic para leer más