La reunión del Comité Federal del PSOE el pasado domingo finalizó con la previsible aprobación de la abstención en la segunda votación de la sesión de investidura de Mariano Rajoy. La crisis y división de los socialistas ante esta decisión se hizo patente y las dos posturas principales estuvieron muy marcadas. Los contrarios a facilitarle el gobierno a Rajoy hablan de traición a las bases del partido así como a las principales líneas políticas que defiende el PSOE, en fuerte contrapunto con las del Partido Popular, específicamente a nivel de reformas laborales, económicas y políticas sociales.

El principal (y casi único) argumento de los pro abstención ha sido apelar a la “responsabilidad” y la suposición de que unas terceras elecciones no serían buenas para los ciudadanos ni para el partido.

Mariano Rajoy, presidente en funciones, será por lo tanto investido el próximo sábado 29 de octubre en el Congreso de los Diputados. Tras el último intento fallido de formar gobierno, está vez Rajoy no se plantea fallar y acudirá a la cita con los deberes hechos. Cuenta con la abstención del PSOE y con el apoyo de Ciudadanos para lograr lo que pretende: desbloquear la legislatura. Rajoy ha calificado la posición del PSOE de “razonable y responsable” y ha declarado que piensa “trabajar desde el primer día para que su gobierno sea estable y duradero”.

Algo para lo que necesitará, ha admitido, “muchos acuerdos y diálogo”.

Desde Podemos, Pablo Iglesias ve esta triple alianza mucho más que un acuerdo de investidura. Teme que en los próximos meses y años el PP se encuentre con acuerdos estratégicos con los partidos pertenecientes al pacto que ha establecido y cree que asistiremos en la próxima legislatura a un espectáculo de “garrotazos de día y acuerdos de noche” entre estos partidos, puesto que el PSOE, al ser en mayor medida el responsable de poner a Rajoy en cabeza del Gobierno debe asegurarle así mismo la estabilidad.

“La presión que ha habido de poderes fácticos para que el PSOE entregue el gobierno al PP ha sido enorme”, ha añadido. Ha manifestado también la creencia de que PP, PSOE y Ciudadanos constituyen un bloque inmovilista que no tiene la altura de Estado necesaria para realizar las reformas que le hacen falta a España.

Alberto Garzón, líder de Izquierda Unida, ha anunciado su intención de acudir a la protesta “rodea el Congreso”, convocada para manifestarse en contra de la investidura del candidato del PP. La concentración ha sido fijada este sábado, el mismo día que la sesión de investidura, y la intención inicial es que pase directamente por la puerta del Congreso. Garzón ha apuntado que la protesta tiene como objetivo “criticar la traición histórica del PSOE” y anima a los diputados del grupo parlamentario Unidos Podemos a asistir también. “Espero que estén el mayor número de diputados posibles”, ha afirmado.

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