No pongo en duda que un partido político deba formar a sus alcaldes. Tampoco pongo en duda que las recientes informaciones que se han proporcionado sobre el Partido Popular puedan ser bulos sin fundamento. Pero, teniendo en cuenta el historial de esta organización y de los partidos españoles en general, creo que conviene reflexionar sobre lo que suponen estas prácticas si acaban por confirmarse.

En un mundo ideal, los partidos deberían ayudar a esos miembros que acaban al frente de municipios: teniendo en cuenta que se trata de una posición de gran importanciay que hay que manejar una gran cantidad de cifras y responsabilidades, no nos cabe duda de que un alcalde deba tener todo el apoyo posible.

En un mundo ideal, ese apoyo se traduciría en algunas lecciones orientadas a la forma de ponerse en contacto con el pueblo que va a gobernar, a cómo detectar la corrupción en algunos miembros de su partido y a cómo denunciarla o a cómo sanear las cuentas del Ayuntamiento. Por desgracia, este no es un mundo ideal. Las camisas se arrugan, las personas también y el metro en hora punta siempre está lleno de gente. ¡Ah! Y cualquier grupo de poder presenta, en mayor o menor medida, corrupción.

Por supuesto, la corrupción de algunos miembros de un partido no debería extrapolarse a toda su organización: el poder corrompe o quizás haya que sercorrupto para alcanzarlo, y de miles de miembros es normal que dos o tres acaben cayendo en la tentación y se aprovechen de su cargo para lucrarse personalmente y alimentar al partido con dinero ilegal.

Podríamos hablar de la responsabilidad que tiene un supervisor, que debe velar por que esto no suceda, pero en principio su papel en estos casos no constituiría ningún delito sino una negligencia Política. Sin embargo, de ser ciertas las afirmaciones que señalan que el Partido Popular instruía a sus alcaldes para la financiación ilegal, la situación cambia.

Estamos hablando de un nuevo nivel en la corrupciónde este país: la corrupción institucionalizada. Quizás no sea nuevo, ya existían sospechas, pero esto parece confirmarlo. En lugar de ser casos aislados, un sistema que no permite el control de los partidos después de las elecciones provoca que acaben comportándose de manera delictiva ya como modo de trabajo.

De este modo se crean grupos de poder que, apoyándose en la información que tienen de sus compañeros y los favores que deben, acaban con un retiro dorado en el Senado o con un puesto en alguna compañíaeléctrica. Aunque muchas veces se ha hecho sátira comparando a los partidos con una mafia, este comportamiento se acerca sospechosamente al del crimen organizado. No hay rastro de ironía en esta afirmación: el comportamiento de una camarilla de compañeros que se apoya mutuamente en lo legal y lo ilegal no dista mucho del de loscriminales.

Reitero que la información puede ser falsa, incluso si los PowerPointque señalan son verdaderos, podrían estar instruyéndoles para todo lo contrario. Además, tengamos en cuenta que se trata de un documento de hace un tiempo.

Pero,ahora que conocemos el grado de corrupción en los grupos que llevan gobernándonos duranteaños, no cuesta dar esta información por cierta.

De hecho, hagamos una reflexión final. Todos los otros partidos van a condenar este hecho para arañar unos cuantos votos. Sin embargo, ¿son ellos distintos? No. En particular el PSOE, que lleva años desarrollando redes clientelares, no debería quejarse de esto.

Pero, en definitiva, esto confirma lo que todos sospechábamos. La corrupción es sistemática, no puntual. Una afirmación incómoda, pero cierta.

¡No te pierdas nuestra pagina de Facebook!!