Algo tan evidente y obvio como la existencia de luchas internas en los partidos políticos es la casi nula relación, por no decir enfrentamiento, que existe entre dos figuras políticas de gran calibre como lo son Cristina Cifuentes y Esperanza Aguirre. Aunque en los últimos días hemos estado viendo cómo se nos vendía la crispación interna en los partidos de izquierdas como PSOE y Podemos, son muchos los medios así como los analistas que una vez más obvian alto tan real y tan claro como el enfrentamiento entre Cifuentes y Aguirre.

En campaña electoral, a pesar de las risas y abrazos que ambas se repartían, ya vimos cómo quedaba patente un abismo de actitudes políticas entre ambas.

Con el resultado electoral, donde Cifuentes quedó reforzada frente a la todopoderosa Esperanza Aguirre, la crispación entre ambas aumento y la relación entró en un enfriamiento continuo. Aguirre defensora de José María Aznar y Cifuentes más partidaria de Mariano Rajoy son dos espadas importantes de estas dos corrientes que existen entre las bambalinas del Partido Popular.

Aunque Aguirre se ha adjudicado innumerables logros políticos, muchos de ellos de una manera salvaje y expropiadora como es el destape de la trama “Gürtel”, parecen no haber encontrado el respaldo interno que esperaba y con el auge de las últimas elecciones de los populares sufrió el último revés en su carrera política, al menos eso creía ella.

El descrédito de Aguirre comenzó hace mucho, y a pesar de decir ella misma que sólo le han salido un par de “ranas”, lo cierto es que se ha visto rodeada, que no salpicada, por tramas que sí han salpicado a personas muy cercanas a ella, algo que lleva arrastrando desde hace tiempo.

Pues bien, a pesar de que Aguirre está limpia y no ha sido señalada por ninguna trama de corrupción los periodistas y analistas socio-políticos no cesan en sus preguntas.

Este sábado acudió al programa de análisis políticos de la Sexta Cristina Cifuentes y como era de esperar esas tramas y escándalos salieron en la entrevista. Los periodistas le preguntaron sobre si Aguirre sabía o no sobre la trama Gürtel, pero sobre todo sobre el escándalo de Ignacio González. Si bien es cierto que Cifuentes intentó justificar a Esperanza no es menos cierto que acabó con un pero…yo no estoy en su cabeza, una expresión que denotaba que existía una intención más de fe que de razón para defender a la líder de la oposición en el Ayuntamiento de Madrid, expresión que fue acompañada de un estruendoso silencio que no dejó en muy buen lugar la idea que Cifuentes tiene de Aguirre.

Sin duda alguna conociendo a Esperanza no debería sorprendernos que dejara algún recadito en alguna entrevista a esta manera de desligarse de ella la presidenta de la Comunidad de Madrid.

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