El PSOE RIGUE LA POSICIÓN POLÍTICA DEL PARTIDO EN FAVOR DE LOS INTERESES DE LAS ÉLITES DEL PARTIDO Y NACIONALES.

El PSOE ha sido zarandeado desde la irrupción de Podemos, y la unión de toda la izquierda en Unidos Podemos a excepción de los Socialistas. De tal manera que el partido ha tenido que retractarse como un grupo parlamentario ordenado entorno al poder y las élites y no tanto al beneficio de la mayoría social. El PSOE ha vivido durante años de cara a la opinión pública de ser un partido socialdemócrata que mira por el conjunto social.

El tiempo ha demostrado que por encima de las buenas intenciones quien manda en el partido son los barones que una vez fueron presidentes hoy son militantes y llevan el partido por la dirección de los intereses económicos en los camerinos y tras el telón de la escena pública.

Tras la plantada de la militancia a Pedro Sánchez, por su decisión unilateral al No a Rajoy y la línea roja que le marcaron los Barones de no negociar con Unidos Podemos un Gobierno de coalición. Y las comparecencias púbicas de ex-presidentes ahondando hacia la gran coalición reforzada por los poderes financieros, a dado un bloqueo en el seno de un partido que se fundo por y para la gente trabajadora y la gran mayoría de la sociedad. La capitulación de Pedro Sánchez empezó a orquestarse a raíz de del distanciamiento con los barones y las élites del partido de manera patente. Susana Diez que se postuló como la líder territorial mejor valorada y la que a venido siendo la líder en encubierto del partido y ha movido los hilos para liquidar a Sánchez y facilitar dentro del partido la más que probable abstención en el próximo intento de Mariano Rajoy de conseguir la investidura.

Hay un debate público ¿Qué postura adoptará finalmente el PSOE?

Si los socialistas se abstienen perderán toda credibilidad de partido de izquierdas de cara a ese ciudadano de a pie que verá como toda palabra difundida hacia la sociedad al grito de mayores políticas públicas que miren hacia un bienestar general quedará en entredicho si el líder del Partido Popular es investido por la abstención del partido de la Rosa Roja.

En el caso de que se imponga el No, la recesión se antoja asegurada en unas nuevas elecciones hasta el punto de perder la posición de primera fuerza de la oposición en favor de Unidos Podemos que se postula como la principal fuerza de izquierdas y que recogerá el votante descontento del PSOE que se verá relegado a la tercera fuerza parlamentaría.

Tras la dimisión de Sánchez el partido a quedado bajo una comisión gestora comandada por Javier Fernandez quien no dice directamente que busca la abstención pero que se desprende lleva camino de que se materialice al menos en parte de la militancia.

El devenir del partido lo llevará en esté escenario del multi-partidismo a un plano segundarió, si no se encuentra con sus orígenes y si sigue bajo el mandato elitista de los poderes fácticos.

¡No te pierdas nuestra pagina de Facebook!!