La segunda jornada de debata en el Congreso de los Diputados ha estado plagada de momentos que oscilaban entre la risa y la indignación. Los comentarios de Pablo Iglesias, líder de Podemos, han provocado un molestar generalizado en la sala, del que solo se salvaban sus compañeros de partido.

El debate ha dejado a un Mariano Rajoy fuerte y posicionado, que ha dejado en claro, que asuntos podrán negociarse y cuáles no. El actual presidente en funciones ha hecho uso del sentido del humor, la fina ironía, pero también de liderazgo.

Tal como se preveía, Mariano Rajoy tendrá que esperar 48 horas para ser envestido, tras casi un año de ocupar su cargo en funciones.

La votación ha dado como resultado unos 170 votos a favor y 180 en contra, ningún diputado se abstuvo. Hecho que sí sucedería el próximo sábado 29 de octubre, cuando la abstención de los representantes de Ciudadanos y el Partido Socialista logre ser investido.

Antonio Hernando, portavoz del PSOE, ha tenido la difícil tarea de reacomodar el discurso y lograr coherencia. Así el “no es no” ha dado paso a una abstención, dejando en claro que el Partido Socialista no quiere a Rajoy, pero menos gracia le causan unas terceras Elecciones. Desde su escaño, Pedro Sánchez se mostraba impasible y evitó aplaudir o vitorear cuando sí lo hacían sus compañeros de partido.

Más propio de una estudiantina adolescente, que de un representante político.

Pablo Iglesias ha tratado a los diputados presentes de posibles delincuentes. Lo hizo en alusión al discurso de Mariano Rajoy, donde hacía referencia del aumento de efectivos policiales en las calles. Iglesias, en una frase previsiblemente estudiada para que resultara espontánea e intentando hacer alarde de su versión más populista ha expreso que había más potenciales delincuentes en ese recinto que en las calles.

Como era de esperar el abucheo se apoderó del Congreso, teniendo que intervenir Ana Pastor, presidenta de la Cámara, para pedirle a Iglesias respeto. Pero el representante de la formación morada estaba demasiado exaltado con su propio discurso como para entenderlo y ha respondido con uno de sus eslóganes consabidos.

En el mismo tono de campaña electoral con el que había pronunciado sus palabras le ha dicho a Pastor que no le debe respeto a la sala, sino a la gente.

Iglesias ha logrado que varios diputados lo insultaran, según lo demuestran los planos tomados por las cámaras de televisión que transmitían en directo. María Dolores de Cospedal lo habría llamado “sinvergüenza” y Albert Rivera, “gilipollas”. Justamente con el secretario de Ciudadanos Iglesias tuvo un extra de soberbia y chulería cuando le ha sugerido que buscara en Google sobre la Cruz Borgoña. El comentario de Iglesias pretendía dejar de manifiesto una supuesta ignorancia de la historia del símbolo por parte de Rivera, pero lejos de llegar a eso ha logrado el repudio de Rivera en primer lugar y de muchos de los presentes.

La segunda votación se realizará el este sábado a partir de las 20 horas, cuando se cumplan las 48 horas de estricta diferencia que establece la constitución.

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