Montserrat Llor, autora del libro ‘Atrapados’, descubre el exilio interior de las víctimas de la Dictadura. Lo define como como “el silencio personal” de quienes sufrieron la represión porque, según subraya, hay una doble vertiente emocional de los testimonios que destapa "cuando hablan del momento de la batalla y de la guerra porque lo explican con heroicidad e, incluso, con rabia mientras que al recordarla pérdida de algún amigo expresan la desesperanza y el abatimiento".

Llor recupera en su texto el testimonio de veinte personas que plasman la guerra civil española a través de sus recuerdos.

Su memoria les lleva a revivir la violencia, la persecución, el miedo a los bombardeos, la cárcel y el hambre. La autora explica que el nombre del libro responde a que muchos de los protagonistas "estuvieron atrapados luchando para defender las democracias europeas contra el Fascismo en la guerra civil española y durante la segunda guerra mundial".

“He pasado luchando casi diez años y después cuarenta con miedo y callando” este, apunta Llor, es el relato de uno de sus testimonios. La periodista recuerda que muchos de los protagonistas de su libro "han pasado toda la vida de esa manera y la idea de hacer el libro era rescatar esas viviencias para recomponer su historia" . "A través de cada una de estas entrevistas he ido viendo como era la España, la Cataluña y la Barcelona que ellos vivieron así como los miedos que recordaban", señala

La escritora afirmaque a los exiliados a Francia en los campos de concentración les llamaban "los indeseables" y a los que estuvieron en los campos durante la segunda guerra mundial les llamaron apátridas" .

Algunos, puntualiza Llor, "han batallado desde 1936 hasta 1945" y, en este sentido, precisa que la “sociedad no puede imaginar” la vida en un contexto como el descrito. "Vivieron la guerra del 36 y los que se marcharon a Francia se encontraron con la guerra de 1945", comenta. "Muchos acabaron en campos de concentración nazis como el de Mauthausen donde hubo cerca de 8.000 españoles", apunta la escritora.

Dolor enquistado

Por otra parte, señalaque cuando los entrevistados durante sus narraciones lloraban era por la intensa carga emocional de las vivencias que experimentaron, en especial, en las prisiones de madrugada porque ese era el momento en que entraban los guardias para llamar a las personas que iban a ser fusiladas.

El libro contiene relatos que expresan la dureza y la crueldad de la guerra; la autora, cita como ejemplo, a una de las personas que entrevistó, Angeles García, quien se emocionó, especialmente, al recordar cuando fue prisionera en la cárcel modelo de Oviedo y las guardias le pidieron a una madre a su hija para fusilarla”. "Ese es el momento de las emociones; han vivido momentos tan fuertes, tan intensos, tan inexplicables para nosotros, que no conocemos ninguna guerra, que cuando se acabó la contienda se volvió como un dolor enquistado porque estaban en un ambiente hostil y una sociedad que los estigmatizaba", afirma la periodista.

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