Tras 17 días sin saber de Diana Quer y las intimidades familiares al descubierto, la causa vuelve a dar un giro inesperado. Mientras que la primera semana, todo hacía prever que la joven no había regresado a su casa, hoy todo indicaría que sí lo hizo para cambiarse de ropa y volver a marcharse.

Al parecer, el teléfono móvil de Diana es la pista más fiable que tienen los investigadores, tras varios testimonios cruzados y objetos encontrados. El GPS del móvil indica que hubo movimientos a gran velocidad, es decir a un ritmo que no puede hacerse caminando, alrededor de las 4 de la madrugada, hora en la que el aparato se apagó.

Diana había advertido a su madre y amigos que tenía poca batería, sin embargo, utilizó su teléfono personal hasta pasadas las 3 de la madrugada. Los móviles pueden rastrearse aunque no estén en funcionamiento, siempre y cuando tengan la batería. Lo que resta por determinar es si el aparato era portado por Diana o por otra persona. Por eso la Guardia Civil de A Coruña, está investigando la zona de circulación del vehículo y las cámaras de seguridad, que aunque son pocas en el pueblo, podrían dar alguna nueva clave.

Otro elemento que se analiza es el pantalón corto rosa, que la madre describió el día de su desaparición como el que llevaba puesto Diana y que, sin embargo, se ha encontrado en la habitación de la muchacha, junto con su DNI. El abogado por parte materna ha dicho desconocer si Diana portaba su pasaporte o si este obra en poder de la madre.

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La postura de los padres

Los padres de Diana han decidido de manera separada regresar a Madrid. El padre lo ha hecho durante el fin de semana y la madre la mañana del lunes. Mientras Carlos Quer continúa con la estrategia de hablar con los medios de comunicación, Diana López-Pinel ha optado por recluirse en su casa de Pozuelo y autorizar a su abogado como portavoz.

Carlos Quer, sospecha que su hija mayor no estaba en un estado psíquico normal, según lo que ha podido saber a raíz de conversaciones con Valeria, la hermana pequeña. Al parecer, las discusiones familiares se habían vuelto agresivas y frecuentes, al grado de afectar seriamente la salud de las hijas.

Valeria Quer ha tenido otro episodio de ansiedad, antes de que su custodia fuera otorgada al progenitor. Algunas fuentes indican que se lesionaría a si misma y que, al igual que su hermana, habría sufrido de anorexia.

Trapitos al sol

Las desavenencias del matrimonio no han hecho más que poner morbo y quitar dramatismo a una historia que sí lo tiene.

El divorcio de esta pareja ha sido conflictivo, como el de la mayoría de separaciones. Pese a que tal vez no sea la intención de Carlos Quer, al hablar de la situación de las menores con su madre, ha abierto una puerta a la especulación cotillera.

En declaraciones en Antena 3, Carlos Quer confesó sorprendido que sus hijas tenían ciertas amistades que rozaban lo ilegal. La causa continúa bajo secreto de sumario, las anécdotas matrimoniales y los vericuetos de un divorcio de clase alta, han llevado al máximo la curiosidad y la intriga,dejando muchas veces de lado, que hay una persona de 18 años desaparecida.