Tu amigo, “pillado” a una pareja muy tóxica. Le dices que lo deje, ¿lo hace?

Tu hija no quiere estudiar, le castigas para que estudie, ¿lo hace?

Sólo hasta que se dan cuenta y lo modifican ellos, ¿no?

Pues eso pasará al ir a unas terceras elecciones. ¿Qué decidiremos votar?

Desde mi punto de vista, esto ya no versa de partidos o ideas políticas. Por “h” o por “b” sabemos que uno defiende una cosa antes de gobierno, cuando está en el gobierno cambia en función de “como está el asunto”, de “donde sopla el viento”, “de donde está el interés europeo” y del “ritmo que marca la economía”, por lo tanto, creo que estos más de 200 días sin gobierno y dos elecciones fracasadas con dos llamamientos a los ciudadanos frustrados nos muestran que:

Los políticos mucho “movimiento” y poco resultado.

Aquí no te he descubierto nada, pero la lectura que hay justo debajo es…

Los políticos no aceptan los resultados, ¿quieren que decidamos por ellos?

  1. Las cuentas no salen ni a unos y a otros. Las matemáticas no dan.
  2. El paripé no salva a nadie. Mejor o peor llevado, todos lo han hecho y no nos lo han ocultado.
  3. Los discursos marketinianos, más o menos consistentes, empiezan a dar igual, porque no hay resultados.
  4. Convergen hoy nuevas y viejas políticas y partidos pero esto es aplastado porque no hay una voluntad real de entender que: las personas con “ideas diferentes” se entienden.
  5. Rechazan lo que queremos los ciudadanos de a pie: que la cosa cambie y haya gobierno plural.

Si me dicen a mí que sólo hable con personas que piensan exactamente como yo, ¡apaga y vámonos!

Estaríamos prácticamente solos en el mundo, no tendríamos pareja, hijos ni amigos.

Con la pareja no estás de acuerdo siempre y a veces, en muchos temas, nunca, a lo largo de la vida. Con los hijos, familia y  amigos; con jefes y compañeros de trabajo...

Si nosotros lo hacemos, ¿Por qué ellos no pueden? ¿Acaso no son seres humanos?

Es más, recoge la constitución española, la no “discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”, es decir, imagina que te echan de un trabajo por discriminación de raza, sexo, religión, opinión ..

¡Es denunciable! La discriminación está penada por ley.

Pero ellos no. Nuestros políticos quieren gobernar y no saben hablar entre ellos. A ellos los ponemos nosotros con nuestro voto, pero ellos no admiten lo que decidimos al ponerlos si no les decimos: toma la mayoría. ni unos, ni otros.

Es eso ¿intolerancia? ¿discriminación a los ciudadanos?

Si hay terceras elecciones, ¿Qué debemos hacer? ¿Debemos modificar el voto porque ellos no quieren hablar entre ellos?

Esa es la siguiente decisión que nos toca, que va más allá y que, desde mi punto de vista, es muy posible que nos toque tomar…

Ya no estamos votando ideología, estamos votando lo que queremos que hagan los políticos pero ellos no quieren, esa es nuestra realidad. Pagaremos las consecuencias de todos modos, somos los ciudadanos.

Es nuestro sino,

Así que, ¿Qué haremos nosotros? 

  • Modificar el voto porque ellos no se ponen de acuerdo y provocar desde las urnas una mayoría haciendo su trabajo en contra de lo que queremos o
  • Mantener el voto y trasladarles que el problema lo continúan teniendo ellos?

Habrá que analizar a título personas las consecuencias de cada opción, porque todo apunta a unas terceras selecciones.

Si te gusta este nuevo enfoque y te ha hecho reflexionar, vota la noticia y compártela con tus amigos.

** Compartiendo Felicidad

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