Todos los medios de comunicación somos conocedores del potencial interno de la presidenta de la Junta de Comunidades de Andalucía, es más, desde el primer momento que llegó a la Secretaría General del PSOE Pedro Sánchez siempre ha sido eclipsado en mayor o menor grado por Susana Díaz. Pero el tiempo pasa factura y ese juego de “sí pero no” puede llevar a que la presidenta de Andalucía pueda quemarse políticamente hablando.

Según El Confidencial Digital tras la polémica surgida en la red social twitter, donde Susana se puso del lado de Fernández Vara junto con Rubalcaba y Chacón ha tenido como consecuencia directa el cabreo y la indignación del núcleo duro de Ferraz.

Dicha indignación empieza a preocupar a Díaz que teme que se extienda nacionalmente la idea, entre los afiliados y simpatizantes socialistas, de ser desleal y de ayudar a Mariano Rajoy. Y según cuenta el medio citado no es para menos, pues son más de dos mil setecientos militantes socialistas los que han firmado a través de la plataforma “change.org” el respaldo de una plataforma llamada socialistas por el cambio, cuyo objetivo es apoyar al actual Secretario General, firmas que se recogieron en apenas cinco días y que ha puesto a Susana en alerta.

Pero a pesar de que el tema citado pueda preocupar a la actual presidenta de Andalucía, el que más preocupa son los contactos llevados a cabo entre el Partido Popular y Ciudadanos.

Susana Díaz que se mantiene en el poder gracias al apoyo de la formación naranja y siendo ella misma el primer azote público para que el PSOE no acabe pactando con Podemos puede verse desahuciada de “amigos políticos” de haber otras elecciones. Hace relativamente poco tiempo se ha podido saber a través de diversas fuentes que Juan Manuel Moreno y Juan Marínhan entablado contactos, algo que ha preocupado en exceso a la actual presidenta.

Tras el rechazo a la formación morada, si se consumase la traición de la formación naranja se quedaría sola en el Parlamento andaluz, y aunque en esta legislatura parece no preocuparle, si le preocupa a un plazo medio pues ella misma ha reconocido que no da el salto a la política nacional porque no ha encontrado un sustituto de garantías, algo que se acumula a los diferentes problemas.

Pero sin duda alguna el mayor lastre que arrastra es haber sido heredera política de Chaves y Griñán. Con los seis años que la Fiscalía Anticorrupción pide para Griñán y los 10 de inhabilitación para Chaves por los ERES puede pasar una dura factura a Susana Díaz.

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