Las declaraciones del presidente catalán esta misma mañana en la celebración de la Diada, vuelven a subir la presión en las relaciones con el estado español. El president Puigdemont ha realizado varias declaraciones que seguro, darán mucho que hablar esta próxima semana. Puigdemont ha dicho que espera haber convocado unas elecciones constituyentes de aquí a un año, y que el estado catalán sigue desconectándose de España. Estas palabras dan oxigeno a los candidatos a la presidencia española, vuelven las miradas a Cataluña y son un espaldarazo para el sector mas radical del catalanismo.

Las palabras de Puigdemont serán despreciadas por los sectores mas centralistas del estado español, y posiblemente, también serán utilizadas como arma arrojadiza en contra de sus aspiraciones independentistas.

Una gran parte de la sociedad española sufre un déficit democrático importante, este déficit es representativo en las propias fuerzas políticas españolas. La no aceptación de un problema para unos, aspiración para otros, es solamente el inicio de un conflicto que seguirá latente.

Los argumentos de la parte mas radical y centralista de los españoles en contra de, incluso un referéndum democrático en Cataluña, son muy variopintos. Algunas personas incluso vinculan cualquier legitimidad que sostenga el sentimiento nacional catalán, en la historia pasada. Como si cualquier sentimiento nacional o aspiración nacional no fuera legítima sin un pasado que la respalde. Esta pensamiento simple, que no es capaz de ver más lejos de la propia realidad individual, es una enfermedad que el pueblo español sufre desde tiempos pasados.

Esta enfermedad nos hace enfrentarnos en contra de nuestros vecinos, de nuestros amigos, y solamente beneficia a unos pocos, que son los que realmente ven cada cara de la moneda como una oportunidad para ganar ellos mismos.

El sentimiento nacional catalán se sustenta en una identidad nacional propia, llevada con orgullo por sus ciudadanos y adoptada por muchos inmigrantes que la hacen suya.

La identidad nacional de un pueblo se basa también en unas limitaciones territoriales propias, que se remontan a tiempos pasados, si bien es cierto que esas fronteras son variables en el tiempo, como la historia nos demuestra constantemente. Ese sentimiento nacional catalán que se sustenta en lo fundamental, en la cultura.

Es la cultura propia, arropada por una lengua propia, la que hace que Cataluña exista como país. Las mentes simples no pueden ver las partes fundamentales de el proceso nacional catalán, esas mentes solamente separan, dividen y distorsionan la realidad para fomentar un odio. Es el odio latente que siembra gran parte de las opiniones españolas sobre la identidad catalana, el último pilar que sustenta esa identidad nacional en Cataluña.

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