Ayeronce de septiembre pasaron muchas cosas; para el mundo catalanista fuela Diada, elOnze de Septembre. Hace décadas una celebración para toda la población en su conjunto, hoy undía dedicada al nacionalismo independentista casi por entero. En esta fecha, desde hace cuatro años se oye poco la voz de los unionistas, y todavía menos la corriente federalista, que sólo llega en forma de eco. Como en Diades anteriores, todo el territorio ha sido cubierto con un manto de estelades, y toda la región gritaa la vez por su liberación nacional. O eso es lo que dicen los medios locales. Y los medios españoles dicen todo lo contrario, claro está.

Así que vamos ahacer un resumen imparcial. Desde el punto de vista oficial, apareció en el actoel President Carles Puigdemont, rompiendo la dinámicade su antecesor; Artur Mas siempre se desvinculó de la manifestación nacionalista. En las declaraciones realizadas por el President, una expresión a destacar: En la Diada del año que viene, Cataluña se encontrará en“tránsito entre la postautonomía y la preindependencia”. De esta forma, Puigdemont considera que para septiembre de 2017 la desconexión deEspañahabrá empezado. También anunció que iba a pedir al Gobierno central el permiso para la convocatoria de un referéndum.

Apareció también la alcaldesa de BarcelonaAda Colau, que no se adherióal movimiento independentista y abogó por un Estadofederal.Se encuentra en la misma línea que Xavier Domènech, de En Comú Podem, que días antes hizo declaraciones similares.

Su intención es cambiar la relación, pero no forzarla ruptura. Por su parte, Inés Arrimadas de C'sparticipóen una "paellada" popular arropada por sus seguidores, claramente españolistas. Allí rechazó el uso partidista de la fiesta catalana.

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, felicitó la Diadaa las dos de la tarde.

La horacausó malestar en las filas independentistas, y no sólo por las diferencias ideológicas. Los nacionalistas consideraron una falta de respeto la tardanza del Presidente, siendo una fecha principal en el calendario catalán, y más con las tensiones latentes. Y también se molestaron históricamente: La caída de la ciudad de Barcelona, hecho principal del relato épico de la Diada,sucedió a las dos de la tarde del oncede septiembre de 1714.

Ese momento supusoel fin de la autonomía de la que gozaba el territorio de la Corona de Aragón.

En cuanto a asistentes, las cifras varían mucho debido al uso partidista de las mismas. Sin embargo, todo parece indicar que hubo menos participantes que la última vez: alrededor de medio millón entre Barcelona y los distintos puntos de concentración, 300.000 menos que en 2015. Estosegún cifras oficiales. Según la organización, fueron un millón los que se manifestaron por la independencia.

Finalmente, destacar acciones de elementos radicales, que durante las protestas quemaron banderas y la Constitución española. Las banderas fueron tres: la de España, la de Francia (Catalunya Nord) y la europea. El PP catalán ha anunciado acciones penales contra los autores.

Con este esbozoconcluyomi análisis de la Diada,su oficialidady la puesta en escena del músculo nacional-catalán. Si las pretensiones del President de nuestra terra se cumplen, todo indica que es la última DiadaenEspaña. Si lo que dice Rajoy es cierto, seguiremos muchos años más celebrando Onzes de Septembre bajo supervisión deMadrid. Esta fiesta ha acabado, el tiempo dirá como serán las siguientes.

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