El Partido Socialista Obrero Español sufre estos días su Crisis más profunda desde la Transición. El partido está profundamente dividido en dos bandos bien definidos; por un lado, los detractores de Pedro Sánchez o el llamado “sector crítico” que abogan por la dimisión de éste y la disolución total de la ejecutiva del PSOE, resultado de las firmas de los dimisionarios, la mitad más uno de la ejecutiva. Sin embargo y del otro lado, Sánchez y sus partidarios sostienen que en los Estatutos del partido no se refleja la necesidad de resolver la ejecutiva, si no de convocar un congreso Extraordinario para renovar los órganos de dirección.

Sánchez resiste al ataque de sus detractores y permanece por el momento como secretario general manteniendo su calendario político.

Esta crisis interna ha venido provocada por la postura de Pedro Sánchez ante el escenario político actual; éste provocó una gran división interna al aventurar ideas y planes de formación de un gobierno alternativo al de Mariano Rajoy. Gobierno quepodría incluir pactos con otras formaciones de izquierdas como IU o Podemos. La posibilidad de estas asociaciones no gustan a parte de la ejecutiva del PSOE, que se inclina más bien a facilitarle mediante la abstención un gobierno al Partido Popular.

Felipe González, uno de los más críticos con Sánchez, ha dejado claro su punto de vista asegurando a la prensa que Sánchez le dijo “que se abstendría en la segunda votación (…) me siento frustrado, como si me hubieran engañado”.

Según González, el líder Socialista le aseguró en julio de este año que se abstendría para permitir un gobierno de Rajoy, lo cual llama la atención dado que fue a primeros de ese mismo mes cuando el Comité Federal del PSOE se unió en el no a Rajoy.

Sin embargo, la gota que colmó el vaso – o la paciencia – de los “críticos” con Sánchez fueron las elecciones gallegas y catalanas.

Éstas funcionaron de catalizador para terminar de cuestionar a nivel interno el liderazgo de Sánchez al verse el PSOE superado por Podemos en ambas regiones. En ese momento, Sánchez propuso redefinir las líneas a seguir y celebrar primarias el 23 de Octubre al presionarle miembros del partido partidarios de la abstención.

Verónica Pérez, presidenta del Comité Federal, asegura que ella es ahora la “autoridad” del PSOE e insta a la Comisión de Ética y Garantías a reunirse para revisar los Estatutos del partido y aclarar la situación. El problema es que éstos, elaborados para tiempos de paz y no de guerra, dan lugar a diversas interpretaciones y ya están siendo revisados por ambos bandos. El líder de Izquierda Unida, Alberto Garzón, en declaraciones en Facebook ha manifestado que el “golpe de Estado” del PSOE apunta a intereses ocultos. “El golpe de timón que ha puesto en marcha el llamado sector crítico del PSOE es sin lugar a dudas un intento de impedir cualquier alternativa al gobierno de Mariano Rajoy. Un Gobierno alternativo que no tenemos muy claro que Pedro Sánchez tuviera disposición de intentar, pero que en todo caso ha sido razón suficiente para éste motín oligárquico”.

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