Cada dos por tres, sabemos nuevos detalles de la Historia por que son revelados a través de secretos de Estado que los hacía permanecer ocultos, o eran secretos a voces, es decir, conocidos por todo el mundo, pero sin saber si sólo eran rumores o cotilleos sin fundamento.

Ángel Viñas, historiador, en su libro Sobornos. De cómo Churchill y March compraron a los generales de Franco, cuenta estos datos históricos, que aquí conocíamos de otra manera: que Franco convenció a AdolfHitler, después de su entrevista en Hendaya, que España no estaba para entrar en guerra de nuevo.

Pues en realidad, Franco sí quería entrar en guerra, sobre todo por que quería, con la ayuda alemana, conquistar toda África del Norte y de paso recuperar Gibraltar. Y ahí empiezan los problemas estratégicos: Inglaterra teme que se corten las comunicaciones con el Estrecho de Gibraltar para poder llegar a sus otras colonias. Y también entraba el Marruecos francés, que Franco ansiaba para sí, y que pertenecía a un aliado de España y Alemania: la Francia de Vichy, del anciano mariscal Philippe Pétain.

Viñas descubrió que Winston Churchill temía eso, que España entrara en la guerra, pero no valoró que Alemania no tenía un interés tan alto, por lo que hemos dicho del Marruecos francés, que Francia no estaba dispuesta a ceder ni perder, y claro, Hitler tenía miedo de perder un aliado fiel, que le parecía mucho más valioso que Franco.

Ello lo demostraría la frase que se dice que Hitler dijo después de la entrevista: “Prefiero ir al dentista a sacarme una muela, antes de volverme a entrevistar con Franco”.

Entonces, Churchill sacó la táctica del Divide y vencerás, pero monetaria: intentar sobornar a importantes generales franquistas para que convencieran al dictador de que no entrara en la guerra y se mantuviera neutral. Generales como Kindelán aceptaron esos sobornos, que cobró 4 millones de pesetas de la época, que hoy serían 35 millones de euros.

Otros untados habrían sido Aranda, Varela o incluso Nicolás Franco, hermano del dictador.

Estos sobornos llegaron gracias al poderoso banquero Juan March, que intuía que Inglaterra ganaría la guerra, en vez de Alemania, y que sus negocios futiros se verían muy beneficiados si ayudaba a evitar la entrada española en la contienda.

También estaba el temor por parte de los generales franquistas más moderados, como Varela, de que Inglaterra no se quedaría de brazos cruzados si España, con la ayuda alemana, invadía Gibraltar, pues Londres empezaría a bombardear toda España como represalia.

Algo que no asustaba a los pro-nazis, como Yagüe y el cuñado de Franco, Serrano Suñer, que según historiadores y testigos, incluso llegó a enfrentarse violentamente con Varela en uno de los Consejos de Ministros del dictador en el Palacio de El Pardo, ante la impasible mirada del mismo y de los demás Ministros, mirándolos como presenciando un partido de tenis. Esto también se destaca en el libro de la amante de Serrano Suñer en el que se basa la miniserie Lo que esconden sus ojos, que próximamente emitirá Telecinco.

Por lo tanto, la famosa leyenda de que Franco convenció a Hitler de que España no estaba para entrar en aquella guerra por su reciente Guerra Civil era falsa, y que fue contada como cierta por historiadores pro-franquistas.

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