La jornada del miércoles ha terminado sin sorpresas, Mariano Rajoy no ha logrado los votos suficientes para ser proclamado presidente y ahora solo queda esperar hasta el viernes. Pese al fracaso, la salida del Congreso de los Diputados del candidato del PP y de Soraya Saenz de Santamaría no fue ni muchos menos la de la derrota. Pero, salvo que aún guarden un as bajo la manga, nada hace prever un resultado diferente al de ayer.

Lo más destacado del discurso de Rajoy

Las críticas recibidas por el discurso carente de emoción que pronunció el miércoles parece haberle dado fuerzas al líder del Partido Popular.

A la hora de responder, Rajoy ha hecho un empleo de la ironía fina que gustó a mas de un adversario. Ha ratificado que es la única opción de gobierno posible, pero ha evitado mencionar cómo lo logrará. La última posibilidad que se vislumbra es la de aguardar los resultados de las elecciones en el País Vasco y en Galicia, e intentar un apoyo.

Ha sido, sin ninguna duda, el más atacado en la mayoría de los discursos de los grupos parlamentarios. A todos ha respondido con la altura que la situación requería. La improvisación ha sido mucho mejor aliada que el texto preparado del día anterior.

Ha intentado que, bajo las acusaciones hacia Pedro Sánchez por interferir en el deseo de la mayoría de los españoles , se inculpara también al PSOE como responsable final.

El discurso de Albert Rivera no ha sido todo lo condescendiente que se esperaba para con él, no obstanteha resultadoel menos crítico de la gestión de gobierno.

Los no de Pedro Sánchez

La segunda jornada de la sesión de investidura ha comenzado a la nueve de la mañana, con un Pedro Sánchez deseoso de tomar la palabra.

Tan deseoso de hablar como de decir que no. Prácticamente no hubo párrafo en el que el líder del PSOE no lo pronunciara.

No ha dejado lugar a nada más, ni a abstenciones en una segunda votación, ni a negociaciones entre partidos. Y ha repetido que el actual presidente en funciones no es de fiar, motivo por el cual no le otorgarán un perdón.

Ha hablado siempre en plural, pero no ha quedado tan en claro que su negativa sea compartida por todos los integrantes de su partido. El de Pedro Sánchez ha resultado el discurso más aprensivo de la extensa jornada. No ha incurrido en nada nuevo y se ha limitado, en un tono fluctuante de voz, a criticar la gestión del Partido Popular y dar por nulo su apoyo.

El despliegue de Pablo Iglesias

Llevaba varias semanas sin hacer gala de su impronta personal a la hora de debatir en público, sin embargo, el estrado del Congreso de los Diputados parece haberle devuelto la sed de protagonismo. En su discurso, debía compartir tiempo con los otros partidos políticos con los que Podemos ha negociado, se ha mostrado prepotente y demagógico.

El cruce entre Iglesias y Rajoy ha sido el mas entretenido de la jornada. Ambos políticos han aprovechado las acusaciones cruzadas para sacar lo mejor de su sentido del humor.

Sánchez no podía quedar fuera, la ambigüedad con la que el secretario general del PSOE aborda el tema de un posible pacto entre las dos fuerzas políticas es la única esperanza que le queda a Pablo Iglesias de formar Gobierno.

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