Desde el principio el kirchnerismo como fuerza Política dependió de la confrontación como medio de incentivo. Todo el movimiento necesitabade una mística de enfrentamiento permanente, de ellos contra nosotros, de patria contra anti patria. Para ello supo valerse muchas veces de batallas prestadas para hacerlas suyas.En su momento no supieron ver que eran una ideología de guerra en un país que necesitaba paz. Pero el kirchnerismo como fuerza política no puede existir sin la confrontación porque es su propia razón de existir.

Dentro de ese movimiento en decadencia el papel de Cristina Fernández de Kirchner es fundamental para entenderlo.Ella es la artífice y pensadora detrás de cada cosa que sucede, aunque sus vocerospiensen que no.

Y así como ellos son responsables de la muertedel kirchnerismo, ella es responsable por todo lo que hacen ellos, muchos de los cuales abogan por llevar la política al terreno de la violencia.

Después de todo ella es la supuesta dirigente detrás de todo, como lo rezan las cada vez más recurrentes remeras “Cristina conducción”. Ella, al igual de como se dijo de Perón en su tiempo, ya no se pertenece a sí misma. Cada cosa que dice o hace es comentada públicamente hasta el hartazgo. A pesar de que el kirchnerismo se muere un poco más cada día Cristina sigue teniendo peso político.

La cuestión son los términos en los que ella sigue decidiendo tenerlo. La mística setentista del enfrentamiento ya no convence, las manchas de corrupción e irregularidades no podrán borrarse nunca.

Cristina podría haber ocupado un lugar como líder positiva de parte de la oposición, teniendo un papel importante en la construcción del país a futuro.

Pero desde el principio decidió no hacerlo. Desde que se negó a creer el bastón de mando a Macri en un gesto de bajeza política sin precedentes hasta el día de hoy cuando se niega a los dictados de la Justicia, olvidando todo el tiempo que es ex empleada del pueblo Argentino y que debe responder por sus actos si la Justicia así lo determina.

Mientras tanto otros sectores demuestran una forma diferente y madura de ser oposición. Sergio Massa, alguna vez perteneciente al propio riñón del kirchnerismo, desde el primer día constituyó su partidocomo una oposición positiva. Del mismo modo, los cada vez más numerosos legisladores que se alejan del kirchnerismo al entender que sus días están signados por las fechas de citación a indagatoria que pesan sobresus líderes.

El último viernes, por ejemplo, se realizó la llamada Marcha Federal, convocada por distintos sectores del sindicalismo masivo. Unas doscientas mil personas marcharon en Capital Federal en protesta contra algunas medidas del Gobierno Nacional. A pesar de ciertas discrepancias, como la asistencia del cuestionado Amado Boudou, todo se realizó con relativa normalidad. Una forma de protesta válida y respetable, ya que demuestra la posibilidad de pronunciarse políticamente sin violencia.

Fue noticia que en las últimas semanas el auto del presidente recibió ataquespor parte de agresores desconocidos. La gobernadora de Buenos Aires ha tenido que soportar repetidas amenazas de bomba en su sede de gobierno.

Algo que se relaciona fácilmente a las amenazas contra la gobernabilidad de ciertos kirchneristas.

La ex presidenta podría tener altura moral y sumarse a una nueva Argentina. Pronunciarse en Twitter y Facebook ante las denuncias en su contra ya no basta y todavía está a tiempo de tener un buen lugar en la historia. El principio para lavar los distintos atropellos de su gente cuando ocupaban cargos de gobierno y aún ahora cuando no lo hacen podría ser condenar públicamente esos actos cobardes, pues su silencio al respecto pareciera decir que los apaña.

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