Pasó el 20D, y hubo un ganador pero no hubo Gobierno. Llegó el 26J y la ventaja fue aún más clara y siguen en lo mismo.

Dejando a un lado la ideología política, ya la preocupación en la ciudadanía comienza a aumentar conforme van pasando los días porque no parece existir la voluntad política para de una vez por todas, darle “play” a la legislatura.

Y aunque se le reclama a Rajoy que no ha tenido disposición para negociar, este al menos ha presentado un plan con propuestas tanto a Sánchez como a Rivera. La negativa de Sánchez a si quiera abstenerse, no para hacer presidente a Rajoy sino para darle un poco de estabilidad a la política nacional, da la impresión de que pone sus pretensiones políticas por delante del bienestar de los españoles.

La mala noticia para Sánchez es que, de celebrarse unas terceras elecciones, además de ridículas, serían el entierro de su carrera política; porque no siempre a la tercera va la vencida.

Señor Sánchez, ¿No quiere dar el sí a Rajoy para no “quedar mal con sus votantes”? Pues absténgase por responsabilidad política y dele a esos mismos votantes la oportunidad de que su país siga recuperándose. Ya le tocará su turno; por supuesto, si y sólo si el pueblo así lo decide dentro de unos cuatro años.

Ese es el juego de la democracia.

En España, los políticos tienen que aprender a convivir en un parlamento plural, con muchos retos económicos y sociales por delante. Si han tenido puntos en común en otras áreas desde la desaparición del bipartidismo, ¿por qué no negociar en algo tan importante como el gobierno? No se trata de ser de izquierda o de derechas, se trata de ser español.

En una España donde las intenciones separatistas no cesan y en donde la recuperación es primordial, el debate ideológico quedó atrás hace años.

Se necesitan empresas que produzcan empleo estable y de calidad y una población que no vea mermados sus derechos, libertades y beneficios sociales. Todo esto es posible si los tres grandes partidos constitucionalistas trabajan para el mismo equipo, que en este caso se llama, España.

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