El titular de media mañana, de un martes de agosto sin muchas noticias, es Sánchez ha dicho no. Otra vez, sí, pero en esta ocasión su postura cerrada demuestra poca cintura para el diálogo y la inflexibilidad para acordar. Dos características imprescindibles en cualquier político moderno.

La segunda reunión mantenida por los líderes políticos de los dos partidos más populares de España terminaba sin grandes sorpresas. Tal vez, lo más llamativo hayan sido las palabras del actual presidente en funciones, Mariano Rajoy, al terminar el encuentro. Repitiendo que no sabe si se presentará a la Investidura, ni cuando podrá hablar con Ana Pastor, reciente presidenta del Congreso.

En comparecencia ante los medios de comunicación, el líder del Partido Popular, informó que Sánchez no pretende pactar ni negociar, ni mucho menos abstenerse. Según parece por los dichos de ambos políticos, para Pedro Sánchez, ahora la situación está dividida entre la izquierda y la derecha y corresponde al PP ponerse de acuerdo con partidos afines, no con los opuestos.

El encuentro entre Rajoy y Sánchez duró menos de una hora, sin embargo, el tiempo no alcanzó para consensuar. Mariano Rajoy acusó directamente a Sánchez de obligar a unas terceras elecciones generales, de mantenerse en el no. Mientras que Pedro Sánchez dijo sentirse más preocupado al salir, que al entrar a la charla.

Mariano Rajoy aprovecho los números alicientes en cuanto a la caída del paro en julio, para comenzar su oratoria proporcionando algunos números al respecto.

Según lo informado por Rajoy, han ofrecido al PSOE distintas vías de colaboración. Entre ellas, un Gobierno de coalición y acuerdos programados para no entorpecer la incipiente recuperación económica.

En varios momentos de la conferencia Rajoy manifestó la urgencia de la formación de un Gobierno estable y el bochorno internacional que significarían unas nuevas elecciones.

Una nueva reunión entre Sánchez y Rajoy no parece algo sencillo de concretar, mucho menos que ese encuentre una posturas. El presidente en funciones confesó que está dispuesto a intercambiar “puntos de vista” y negociar durante el tiempo que haga falta. No obstante, hay responsabilidades asumidas con la Unión Europea, que deben cumplirse en octubre como muy tarde.

El presidente en funciones tampoco aclaró en esta rueda de prensa, si se presentará a la Investidura de no lograr acuerdos. Si informó que no ha hablado aún con la presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor, pero que lo hará pronto. Su preocupación urgente es la de terminar las conversaciones con los partidos y llegar a un acuerdo. Además, sostuvo que, esa decisión antes de hacerla pública deberá comunicársela en privado al Rey.

Hoy miércoles, el actual presidente y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, volverán a reunirse. La apuesta fuerte del Partido Popular, está hecha aquí. Si Ciudadanos cambiara la abstención en segunda ronda, por un sí en primera instancia, el panorama se volvería alentador, aunque no definitivo.

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