El fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación fue publicado hoy. Entre las resoluciones de corte legal se aprecia básicamente la intención de suspender el aumento de las tarifas de Gas natural para el colectivo de los usuarios residenciales, el mantenimiento de las tarifas sociales y la obligación de que se realicen las audiencias públicas que corresponde realizar según lo dicta el artículo 42 de la Constitución.

El máximo Tribunalde Justicia se expidió hoy de forma definitiva tras varios días de tensa espera. Tanto el Gobierno, oposición y población en general mantenían una gran expectativa por el tema que ocupa el centro de la opinión pública en estos días.

Varios dirigentes y personalidades de la oposición salieron a celebrar en la red social Twitter por el fallo que ratifica aquel de un juez de La Plata para frenar las subas del servicio. Algo contradictorio teniendo en cuenta los desaires y acusaciones que ha sufrido el Poder Judicial en general a manos de dichos dirigentes durante el gobierno del kirchnerismo y durante la gestión macrista a raíz de las investigaciones sobrelos distintos casos de corrupción que se llevan adelante.

En tanto en el Gobierno demostraron cierta sorpresa en cuanto a los avances de la ley, especialmente en los puntos que hablan sobre el precio del gas en boca de pozo, pero el Jefe de Gabinete Peña y el ministro Aranguren realizaron hace minutos una conferencia de prensa para confirmar que acatarán el fallo.

Dos caras de la misma moneda: por un lado la comodidadde celebrar algunos fallos que favorecen y abuchear aquellos que no; y por el otro la de acatar los fallos sin importar si son favorables o no con el solo propósito de respetar la institucionalidad y los roles de cada Poder del Estado Nacional.

El fallo sin duda se prestará a mucho debate en cada uno de sus puntos.

Muchos estarán a favor, otros en contra. Lo que salta a la luz, más allá de la torpeza del Gobierno a la hora de establecer los números y el no hacerlo en forma escalonada, es que el aumento es necesario, más allá de toda duda. Tras doce años de subsidios a las empresas en el rubro de servicios para que las consecuencias no se pagaran en las urnas es necesario que la economía se sincere consigo misma.

Es necesario terminar, en palabras del mismo Macri, con “esa idea perversa de que la energía es barata”.

La energía no es barata, en efecto. En todo el mundo se debate acerca de energías alternativas nosotros todavía seguimos atados a la idea de cómo pasar el invierno mientras ese sueño cada vez más lejano del autoabastecimiento se desvanece como un espejismo. La falta de inversión, el ajuste de precios en boca de pozo en forma unilateral por parte del Estado, el cambio de las tarifas en porcentajes controlables y razonables son solo una parte del debate, una forma de subsanar en forma periódica un problema que se arrastra desde hace años.

El plan energético del macrismo sin duda se verá retrasado por el fallo pero no en forma definitiva.

Las audiencias públicas no son vinculantes. Podría decirse que son un tecnicismo pero están en la Constitución y deben respetarse. El aumento llegará, de una u otra forma, porque ante la baja de los subsidios por parte del Gobierno, ya que representan un porcentaje enorme del déficit fiscal, debe responderse con el aumento que tendría que haber llegado hace años en forma más escalonada.

Lo que los analistas de Macri deben hacer es aprender de sus errores, sobre la marcha, como lo han venido haciendo hasta ahora. La pregunta es hasta qué punto puede resistir el Gobierno la pérdida de puntos en la opinión pública, uno de sus bienes más celosamente guardados, si ante cada paso que da tiene que enfrentar costos políticos enormes.

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