SoledadArnau, presidenta del Instituto de Paz, Derechos Humanos y Vida Independiente (IPADEVI), aboga por la defensa del derecho de las personas con Diversidad funcional a vivir de "manera activa". La filosofía de vida independiente implica"poder ser igual" que el resto de las personas pero con apoyos, precisa.Arnau, que además es filósofa, ilustra su pensamiento así: "Si yo estoy triste no es porque biomecánicamente no me pueda mover, eso no me produce tristeza; desde la filosofía de vida independiente lo que me produce tristeza es el hecho de no tener horas de asistencia personal para, por ejemplo, poder comer dónde y cuándo quiera".

La presidenta deIPADEVIsostiene que el derecho que defiende se debe "contemplar" en los recursos sociales para dignificar la vida de las personas con diversidad funcional porque la sociedad recuerda "constantemente" de una manera "cruel que tienes una diferencia". "Sales al mundo y el mundo te asusta", puntualiza. "Entonces",-sepreguntaArnau-"¿Vuelvoacasa?".

El "choque cultural" que se produce en la calle es debido a la exigencia de ser "independiente" y eso, -explica Arnau-"de algún modo está promovido por la cultura".

Lamenta que cuando se tiene una silla de ruedas el concepto de vida independiente "le sirve al resto del mundo pero con una diversidad funcional ese concepto no es válido". En este sentido, explica que la situación descrita "provoca un golpe psicológico y emocional que se puede aceptar mejor o peor pero la realidad es la que es". "Esa mirada debe de ser entendida en esos términos", matiza.

La historia del mundo de la diversidad funcional indica la presidenta deIPADEVI generó unos entornos específicos para la educación especial, el empleo especial o las residencias que "eran necesarios porque lo ordinario no cubría estas necesidades".

Sin embargo, censura que en la actualidad sigan estas mismas estructuras porque "ahora no sé que razón tienen de ser estas instalaciones si se supone que los edificios deberían de cumplir las normativas de accesibilidad".

Naciones Unidas

En esta línea,Arnauafirma que para buscar la inclusión plena en la sociedad "se ha de promover la cultura de la filosofía de vida independiente que, de hecho, está contemplada en la Convención de Naciones Unidas sobre los derechos de las personas con diversidad funcional con el objetivo de reivindicar la participación plena y efectiva en la sociedad de este colectivo en igualdad de condiciones con las demás".

"Eso significa que yo no estoy de acuerdo en vivir mi vida de manera precaria porque tenga una diversidad funcional", aclara la filósofa. "No merezco vivir una vida desigual", sentencia.

La presidenta de IPADEVI, añade que cuando reclama vida independiente es porque quiere y reconoce que necesita apoyos humanos "que son los asistentes personales y precisamente, esta figura laboral se enmarca bajo el paraguas de la filosofía de la vida independiente que supone el empedramiento de las personas que tienen una diversidad funcional".

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