Con la tan popular regeneración interna que tanta publicidad le dio Mariano Rajoy, Andrea Levy junto con Pablo Casado y Martínez Maíllo llegaron a copar cargos internos del partido importantes. El ascenso de Levy a Vicesecretaria de Estudios y programas del Partido Popular parece haberle dado popularidad y con ello una experiencia en los errores públicos que cada vez parecen dejarla en peor lugar.

La primera vez que públicamente Andrea Levy perdió la oportunidad en alzarse como una gran política de la derecha fue el día del debate a 4 en Atresmedia donde sólo participaron mujeres. En aquella ocasión se pudo ver a una Inés Arrimadas que le superó con creces, dejando así claro que en la derecha Andrea Levy no cumple los requisitos para ser una figura importante.

El otro gran acontecimiento que hizo que Levy acaparara todas las portadas de los medios, digitales y en papel, donde todos los foros y redes sociales se inundaron de “memes” por su actitud fueron sus palabras sobre corrupción. En aquel momento llegó a decir que el Partido Popular no estaba salpicado por la corrupción. Afirmación que sólo se tradujo en risas y en comentarios irónicos sobre estas palabras de Levy. Teniendo en cuenta las diferentes tramas de corrupción que acechan al Partido Popular, los diferentes escándalos por no colaborar con la justicia, todavía presuntamente, y como consecuencia su imputación como partido, el primer partido político español que se sentará en el banquillo, a pesar de todo eso parece ser que para la Vicesecretaria de estudios y programas del Partido Popular su partido no está salpicado por la corrupción.

El último ridículo público ha sido como consecuencia directa de los resultados de los Juegos Olímpicos, eso sí, en esta ocasión ha sido compartido con su compañero Pablo Casado. Levy cometía el error doble. En primer lugar su afán de erigirse o parecerse al afán de superación con Ruth Beitia, quiso asemejar la figurade la deportista a la de su partido, pero una vez más el desconocimiento le llevó a decir que era salto de altura con pértiga, cuando en realidad era salto de altura sin pértiga.

Un ridículo que aunque se le quiso luego dar un tinte de humor, la propia Levy escribía he metido la pértigano deja de ser un claro ejemplo del ansia de acaparar éxitos y hacer ver que los éxitos de todos son gracias al único partido imputado.

Pero Pablo Casado en su particular demagogia no quiso dejar pasar la oportunidad de hacer el ridículo.

Con el bronce conseguido por los chicos del baloncesto enseguida los quiso felicitar, pero demostró un escaso conocimiento cuando a la felicitación le acompañaba una foto de unos Juegos Olímpicos pasados, en concreto de Pekín 2008.

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