Desde el intento golpista perpetrado por el ejército turco el pasado 15 de julio, el clima de confusión sigue reinando en el país gobernado porRecep Tayyip Erdogan. Se buscan culpables (reales o ficticios) para justificar lo absurdo de la situación que lejos de arreglarse, se complica cada vez más.

Demasiados ecos distorsionados y muchos frentes abiertos han contribuido a formar el germen de algo monstruoso que ya se está gestando y que podría convertirse en un enfrentamiento armado entre partidarios y detractores del autoritario presidente Erdogan.

El Golpe de Estado Turco en los Medios

En el colmo de la ironía, el aún presidente del país donde se ejerce la censura sin disimulo, recurrió a los medios sociales para dirigirse al pueblo en un intento de encauzar la situación, mientras en el sorprendido occidente se sucedían una tras otra, noticias absurdas y sin contrastar: peticiones de asilo deErdogandenegadas enEuropay aterrizaje de su avión en Irán entre muchas otras.

Han tenido que transcurrir varios días para que fuera posible hilar un relato fiable de los acontecimientos que sigue pareciendo sesgado.

Lo que sí ha quedado muy claro es que la hiperconectividadsin rigor alguno equivale a desinformación extrema (a la vez inútil y peligrosa) y llegados a este punto cabe plantearse una pregunta interesante: ¿es el medio o somos nosotros?

Tal vez nuestra forma de interactuar se ha vuelto laxa y poco crítica; ya vivimos acostumbrados a que se nos sirva la información en bandeja, ejerciendo el papel de sujetos pasivos a la espera de nuestra dosis habitual.

LaTurquíade Erdogan, socio predilecto de la Unión Europea durante la Crisis derefugiados, está muy lejos de ser el paraíso democrático que se nos ha vendido, pero este hecho no excusa la falta de rigor de los medios que durante la intensa noche del 15 de julio de 2016 contribuyeron aún más a la confusión general.

La Crisis Continúa en Turquía

La guinda de este indigesto pastel la ha colocadoWikileaks, que ha filtrado casi 300.000 correos electrónicos del partido en el poderAKP,con la consiguiente reacción del Gobierno turco que ya ha bloqueado el acceso al portal. Irónicamente, los documentos expuestos ya se habían conseguido días antes del fallido golpe, pero sólo han salido a la luz cuando se ha iniciado la cruda represión política en el país.

A la estrambótica puesta en escena inicial, se suman ahora nuevos actores para realizar el papel de villanos y sospechosos:gulenistas,kermalistas y kurdos son viejos conocidos de Erdogan y candidatos plausibles.

La oleada de purgas sólo acaba de comenzar, con más de 58.000 personas ya afectadas que se enfrentan a un destino incierto y sombrío en manos del gobierno actual que incluso ha considerado restaurar la pena capital.

A la vista de los hechos y teniendo en cuenta el convulso pasado político del país (cuatro golpes de estado entre 1960 y 1997)Turquía, definitivamente, no es un país seguro.

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