Que España está a la cola de los países que apuestan por el uso y desarrollo de las energías renovablesno es nada nuevo, aunque no deja de ser paradójico. España, uno de los países del mundo con más horas de sol al año, es a su vez el que pone más impedimentos a la hora de que sus ciudadanos puedan producir energía de forma limpia y sostenible.

Tras la aprobación del Real Decreto de Autoconsumo en octubre de 2015, el generar energía de propio consumo es prácticamente inviable debido la gran cantidad de cargas y peajes, descubriendo que el verdadero objetivo de esta ley ha sido paralizarlo. Las medidas desproporcionadas de ésta hicieron levantar tanto a la oposición como a diversas asociaciones sociales y ecologistas, sin resultado alguno.

Ahora, ha sido un técnico informático de 30 años, Alejandro Fernández, el que ha decidido plantarse en el Parlamento Europeo Bruselas el pasado 21 de junio para denunciar esta situación. Ya en 2013, cuando salió a la luz el borrador del Real Decreto de Autoconsumo, Alejandro decidió abrir una petición en Change.org para dar a conocer la injusticia y buscar apoyos en contra, reuniendo más de 249.000 firmas.

A pesar del éxito obtenido, y corroborando la impasividad del Gobierno, Alejandro solicitó ser recibido por la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo, costeándose él mismo el viaje hasta Bruselas. David contra Goliat, un ciudadano corriente alzando la voz para que Europa ponga freno a la política antirrenovable de Rajoy.

En su intervención, Alejandro expone el problema que tenemos en España con el autoconsumo eléctrico de energías renovables, haciendo referencia los intereses políticos detrás de este decreto. A pesar de que la ley prohíbe expresamente a los mandatarios trabajar en empresas privadas relacionadas con el puesto que hayan desempeñado como políticos durante dos años tras dejar su anterior puesto, una gran cantidad de éstos luego son contratados como consejeros en empresas privadas, entre las que están las del sector energético.

Con esta regulación, la instalación de un sistema de energía fotovoltaica para autoconsumo obliga al pago del llamado impuesto al sol, un cargo que va a las compañías de suministro eléctrico, ya que se considera que las instalaciones están conectadas a la red. Alejandro lo explica con un sencillo símil: “es como si yo planto un manzano en mi jardín, y cada vez que cojo una manzana para comérmela, un frutero se enfada porque no le he pagado los 50 céntimos que él me cobraría, y me pide 10 céntimos por cada manzana que coja de mi árbol; un árbol que he comprado, plantado y mantenido yo con mi dinero.

Sus declaraciones no dejaron indiferentes a nadie, y de momento el Europarlamento se ha comprometido a enviar a las autoridades españolas un requerimiento sobre los cambios normativos en renovables y autoconsumo.

Esperemos que esta nueva línea de investigación esclarezca ofrezca luz sobre el tema y sirva para impulsar el desarrollo de las energías renovables en nuestro país, poniéndonos a la altura de algunos de nuestros vecinos europeos.

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