Desde que Mauricio era Jefe de Gobierno Porteño y el Papa Francisco arzobispo, su relación se concibió ríspida, lo cual quedó explicitado en la transición de ambos hombres a la Presidencia de la República Argentina y al cargo Papal.

Especialmente en la época de campaña presidencial a fines del 2015, encabezada por Daniel Scioli (FPV), Mauricio Macri (Cambiemos) y Sergio Massa (UNA), Francisco debió aclarar cada vez con mayor frecuencia que no mantenía ninguna rivalidad personal con Macri, con quien mantenía una contrastante frialdad, a diferencia de su trato con Daniel Scioli o Cristina Fernández de Kirchner.

Pero desde el pasado domingo 3 de julio quedó explicitado un “alto el fuego” entre ambas personalidades. “No tengo ningún problema con Macri. Es una persona bien nacida y noble”, declaró Francisco en una entrevista realizada por el diario La Nación.

Una relación no tan bendecida

Históricamente, Bergoglio y Mauricio Macri tuvieron desencuentros ideológicos en más de una oportunidad.

Probablemente uno de los más significativos se remonta al año 2009, donde el líder del PRO decidió permitir un matrimonio homosexual, compuesto por Alex Freyre y José María Di Bello.

Esta postura, que lejos estaba de agradarle a la Iglesia, les traería más tarde varios encuentros negativos más, incluso por el aval de Mauricio Macri a la ley del matrimonio igualitario.

Sin dudas, el aborto fue otro punto de desencuentro, especialmente en el 2012, cuando el gobierno de la Ciudad optó por reglamentar el protocolo habilitante para los abortos no punibles en el ámbito de la Ciudad, lo cual el entonces cardenal tildó como “lamentable”.

Una vez Mauricio Macri en el Gobierno Nacional, intentó dejar sus diferencias con el Papa, incluso a través de la designación de Rogelio Pfirter, viejo conocido de Bergoglio, en la embajada argentina ante la Santa Sede.

De cualquier manera, quedan palabras en el tintero acalladas, posiblemente, por el protocolo. Es que hay una diferencia innegociable: las raíces peronistas de Francisco, y las políticas de centroderecha del actual Presidente.

Llegó la paz

Tras haber aclarado que no tenían ningún problema personal con Macri, el Papa, al ser consultado sobre si alguna vez tuvieron algún conflicto, contestó: “Una sola vez, en Buenos Aires, durante más de seis años de convivencia. Una sola vez en tanto tiempo. El promedio es muy bajo”.

Al respecto, el mandatario desde Bruselas comentó que “se alegró” por las palabras del Sumo Pontífice y lanzó: "Van a servir para que no haya más intermediarios que hablen por cuenta y orden del Papa cuando realmente no lo hacen". Y completó: "Me alegra que se ratifique lo que vengo diciendo, que tengo una relación seria, de años con el Papa, de cuando era el obispo de la ciudad de Buenos Aires. Hemos trabajado mucho juntos y espero que pueda seguir yo colaborando con lo que él está haciendo".

Como otro gesto de unificación y “reconciliación”, el Gobierno decidió donarle nada menos que $16.666.000 a la fundación pontificia Scholas Occurrentes, pero Francisco decidió rechazarlo con el siguiente argumento: "El Gobierno argentino tiene que acudir a tantas necesidades del pueblo, que no tienen derecho a pedirle un centavo".

Así, el Sumo Pontífice, priorizando el bienestar de su pueblo argentino, les pidió a los directores mundiales de la entidad, José María del Corral y Enrique Palmeyro, que devuelvan el dinero, proclamando que "Dios siempre provee a través de la Divina Providencia".

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