El poder de los símbolos. Ese que dice una bandera o un color pueden enturbiar el mensaje hasta el punto de la realidad quede oculta, es el problema que enfrenta la coalición formada por Podemos e Izquierda Unida, tan parecidos en objetivos como alejados en aspectos del camino.

Esta disyuntiva que tanto preocupa a Íñigo Errejón, es quien más ha apostado por hacer campañas separadas, ha hecho dudar de si esta unión tiene un futuro real, o si se trata más bien de una simple suma de votos que viene bien a ambos.

Apuesto por lo primero.

Confío en que esa transversalidad ideológica que ha abanderado desde su nacimiento Podemos, la cual bien entendida nos conduce a 'abrazar' al pueblo sin distinciones, ya tengan unos u otros principios, no puede convertirse en un portazo para aquellos que desean expresar sus ideas.

Hablamos de una corriente ideológica que defiende la renuncia a identificarse con el espectro político clásico basado en el eje izquierda-derecha, algo que realmente suena complicado cuando tu socio se llama Izquierda Unida, pero que no debe serlo tanto en la práctica, ya que superar la distinción también debe ser un paso previo a la aceptación y adhesión de ambos conceptos.

Desde Podemos dicen: "No toda la gente golpeada por años de políticas antisociales e indignada por el saqueo de lo público se emociona ante los mismos símbolos (…) pero sí pueden compartir la necesidad de recuperar la dignidad de nuestro pueblo". Hasta ahí perfecto, pero en el acogimiento de esa gente va incluido también el de sus pensamientos. La libertad de expresión no puede ser prisionera en favor de lo que llaman "altura de miras", concepto que hace referencia al hecho de que el objetivo final prevalezca sobre opiniones.

¡No te pierdas las últimas noticias!
Haz clic en el tema que más te interese y te mantendremos al corriente con aquellas noticias que no debes perderte.
Podemos Izquierda Unida

Pero es que eso es justo lo que están haciendo, es justo lo que ha pasado bajo la marca de Unidos Podemos. IU y el partido de Iglesias no son lo mismo, pero saben que quieren conseguir lo mismo y que quieren que tenga recorrido tras el 26J. Garzón ha hablado de "un espacio de futuro en España que representa la posibilidad de una alternativa al Partido Popular". E Iglesias le ha secundado: "De alguna manera, se está configurando un espacio político que también adquiere sentido en la medida de que reconoce la diversidad de los actores que forman parte de ese espacio".

Campaña del miedo anticomunista

A estas alturas, a poco más de veinte días para que se vote, está claro que esconder la hoz y el martillo carece de sentido. Desde PP y Ciudadanos se han lanzado a hacer propia la campaña del miedo anticomunista, un lema que en el caso de que los emblemas de IU fuesen a un cajón con llave, ganaría fuerza en tanto que quienes lo promulgan dirían: "Ni ellos mismos quieren mostrarlos".

Es por ello que la actitud de Alberto Garzón, que cerró su participación en el acto conjunto de Ciudad Real con su puño en alto y exclamando: "¡Salud y República!", de seguir tal cual.

El camino que ha iniciado Unidos Podemos, ese que ha generado tanta ilusión como miedo, no puede sostenerse en la negación personal de cada individuo. La unión, la suma de los españoles, no puede darse desde el rechazo o el veto a símbolos que deben formar justo esa transversalidad que han puesto por bandera.

Con ello no quiero decir que se deba hacer una campaña por la República, que tampoco estaría mal, sino que siguiendo la senda de aquel 15M de 2011, hay que abrir la puerta a todos. Como reza el lema de campaña de Unidos Podemos, se trata de, entre todos, construir La sonrisa de un país.

¡No te pierdas nuestra pagina de Facebook!!
Haz clic para leer más