Apenas quedan tres semanas para acudir a las urnas y esta vez el Partido Socialista se la juega. El pasado fin de semana, se publicaron varios sondeos y todos indicaban una bajada del PSOE a la tercera posición. De cumplirse los pronósticos, el partido y, sobre todo, su líder, Pedro Sánchez, se enfrentarán a una situación complicada. Recuerda bastante a la vivida por el anterior líder, Alfredo Pérez Rubalcaba, en 2011.

El próximo 10 de junio comienza la campaña electoral y la más decisiva para Pedro Sánchez.

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En estos días de precampaña, el líder socialista ha realizado varios mitínes en diferentes ciudades. El pasado fin de semana, acudió a Huelva y dio las claves de cómo será su campaña electoral. Por un lado, Sánchez señaló que su partido "no va a apoyar a Mariano Rajoy ni al PP", aunque sea el partido más votado el próximo 26 de junio. Por otro lado, pretende movilizar durante la campaña a los votantes socialistas para que no se queden en su casa y vayan a las urnas. Pero también busca el voto de los que el pasado 20 de diciembre depositaron su confianza en Pablo Iglesias, líder de Podemos, "pensando que iban a apoyar al PSOE para formar gobierno y hoy se sienten defraudados con el señor Iglesias".

E, incluso, se dirigió a los electores de Izquierda Unida a aquellos que están defraudados de cómo ha sido absorvida la formación por Podemos. 

Sánchez no se olvidó de Mariano Rajoy señalando que es un presidente "amenazado de ser multado" desde Bruselas "por sus incumplimientos" y, además, líder de un "partido embargado e imputado por corrupción". E invitó a la reflexión preguntando si le va a "salir gratis el próximo 26 de junio".

Sin lugar a dudas, es una campaña electoral difícil para el PSOE y Pedro Sánchez, ya que desde el 2011 el partido ha obtenido los peores resultados de su historia.

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En ese mismo año, Alfredo Pérez Rubalcaba, que estaba al frente del partido, tenía la ardua tarea de intentar que los ciudadanos confiaran de nuevo en el partido, a pesar de las últimas medidas que aprobó José Luis Rodríguez Zapatero como la modificación del artículo 135 de la Constitución. Sánchez está experimentando algo similar. En aquella ocasión, Rubalcaba tan sólo tenía un rival, el PP, pero el mismo objetivo: recuperar la confianza de su electorado. Esta vez, el líder socialista cuenta con otro rival más, Podemos. 

Probablemente, estas sean las Elecciones generales que determinarán el futuro del PSOE y su líder, Pedro Sánchez.