No es la primera vez que Salvados “revienta” la audiencia, parece ser que en la actualidad tener de invitados a Pablo Iglesias o Albert Rivera es sinónimo de éxito, cuanto más si los juntas en un mismo espacio. El programa de “Salvados. Partido de vuelta” fue lo más visto ayer con más de tres millones doscientos mil espectadores, con un 18.2% de Share. No es la primera vez que Jordi Évole consigue alzarse con el liderato en el ránking de audiencia.

Más allá del éxito obtenido en lo que a la audiencia se refiere, pudimos ver un programa tosco, agrio, tenso y con ánimos de revancha, donde incluso el presentador/moderador de este cara a cara tuvo que “llamar al orden” a ambos participantes pues la crispación parecía subir por momentos.

Según las encuestas realizadas en diversos medios digitales todos coincidían en que el ganador en esta ocasión para los espectadores fue el líder de Podemos. Así pues ambos líderes pueden contar con un empate técnico en lo que concierne a debates “cara a cara”, ya que el propio Iglesias reconoció que el pasado “cara a cara” lo había ganado el líder de Ciudadanos, tal y como se manifestó en las encuestas a los espectadores en los mismos medios que ahora dan ganador a Iglesias.

Pero más allá de quien fue el ganador o cuantos espectadores tuvo el programa de “Salvados” del domingo fueron muchas las voces críticas a ambos candidatos. Aunque ambos intentaron exponer algún argumento, algo en lo que coincide todo espectador es en que ambos políticos prefirieron el ataque constante.

Mientras que Iglesias no paró de recordarle a Rivera que son “la cantera del Partido Popular” y que sus medidas económicas son iguales, si bien es cierto que existen fuentes que acreditan esta información y por lo tanto sólo sería un dato y una evidencia en el debate.

Rivera por su parte se le notó demasiado bronco, algo raro en su forma de debatir ya que siempre se le ha notado más tranquilo y más conciliador.

En este caso se enfrentó a un Iglesias con más tablas a quien sólo le pudo reprochar y al que atacaba con viejos espejismos como el comunismo, recordando a la conspiración judeo-masónica. El otro gran reproche fue sobre Venezuela, a lo que el líder de Podemos le espetó que eso es un argumento del Partido Popular.

Rivera le recordó lo de la “Cal viva” y se enzarzaron en unos reproches mutuos sobre la actitud de cada uno en Grecia.

Un “cara a cara” demasiado duro para ser tan pronto en esta próxima campaña, una distancia política y de afinidad insalvable entre ambos líderes, sentimientos de rencor político que hicieron que ayer Iglesias se alzara con la primera victoria de esta campaña.

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