Las Elecciones que pronto se celebrarán en unos días parecen dibujar unpanorama tan distinto a otras citas, que nos hace pensar que todo va a cambiar. Si se cumplen los datos que arrojan las encuestas que se han publicado hasta la fecha, y sobre todo teniendo en cuenta la encuesta del CIS publicada recientemente, se sacan en claro una serie de conclusiones.

En primer lugar, el partido que ganará será el de Mariano Rajoy, rozando, y sino superando el 30% de los sufragios que se vayan a emitir el 26 de junio. No obstante, estos resultados no serán suficientes para gobernar en solitario, por lo que deberá pactar, o con el partido socialista, o con Ciudadanos, o con los dos a la vez, o en el mejor de los escenarios con los nacionalistas vascos, teniendo al partido de Rivera siempre como comodín.

No esta clara la solución.

Por otra parte, se confirma el asalto de Podemos junto a Izquierda Unida (Unidos-Podemos)a la segunda posición en cuanto a preferencia por los españoles, desbancando al mismísimo Partido Socialista Obrero Español de Pablo Iglesias, pero de aquel iglesias de hace más de un siglo. ¿Cómo se ha producido? Con el tiempo habrá que hacer un estudio detallado de ello, porque es un fenómeno sin precedentes en la política española y europea. El hecho es que el Partido de Pablo Iglesias, el del siglo XXI, junto al Partido de Garzón y sus confluencias, supera en votos y en escaños al de Sánchez.

Las consecuencias de ello son imprevisibles. Otra vez se encuentra el PSOE en el tablero de juego. Se le exigirá que pacte y que invista a Iglesias como presidente, bajo la amenaza de que serían los culpables de impedir un gobierno progresista y del cambio. Difícil situación tendrá de cara a sus electores si se niega a ello.

En tercer lugar, Ciudadanos, parece que se queda como estaba, con cuarenta escaños y la cuarta posición. Si se dan los resultados optimistas será esencial, y podrá exigir la aplicación de medidas de su programa, demostrando que si cuentan en la política yespañola y pueden ser decisivos.

Si no se produce lo deseado, tendrá que esperar y verlas venir en la barrera.

Finalmente, el PSOE baja a la tercera posición, quedando en un lugar extraordinariamente difícil de gestionar. Si realmente se reduce su representación diez escaños menos, los varones del partido exigirán reestructuración y cambio de liderazgo. Pero antes de la guerra interna, nos encontraremos con el paisaje que se dibuja de cara a los pactos postelectorales. Tiene que decidir, o dar el gobierno a la derecha, o darle el gobierno a la izquierda de Iglesias y Garzón.

Pero no pinta todo tan negativo para Sánchez. Si se gestiona con inteligencia pueden ser esenciales en estos momentos históricos para el país. Si decide apoyar a la derecha, este apoyo no tiene porque ser expreso y activo. Sólo bastaría que el numero de escaños que necesitara el PP, no acudieran el día señalado para la investidura, y el resto de los diputados socialistas votar de forma negativa a la misma. Jamás se podría decir que el PSOE habría votado a favor. Una vez que Rajoy volviera a ser presidente, lo tendría controlado en todo momento para la aplicación del programa, en la elaboración de los presupuestos, e incluso en una posible moción de censura.

Si decide por el lado izquierdo, deberá ser consciente de que se tiene el riesgo de desaparecer como partido relevante socialdemócrata,. No obstante, si realmente entrará en ese hipotético gobierno podría ser la nota sensata y demostrar que es el único partido serio en ese espectro ideológico. Ya se verá su decisión, ya que si no la toma, es muy probable que haya unas terceras elecciones.

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