No es un halago asentir cuando algún analista político sugiere que el Podemos, como partido político ha irrumpido en la escena política con tal estruendo que nos ha hecho olvidar el poco recorrido político que carga a cuestas.

A pocos días de las elecciones, la mayoría de los españoles seguidores y detractores de este proyecto político, señalan alresultado de Podemos como “una aplastante y humillante derrota” pero analizando un poco entre cortinas el panorama político del país notamos que el resultado final es menos aplastante de lo que la mayoría propone.

71 escaños logrados por el partido político más joven de España.

Si tomamos en cuenta que la cantidad de partidos políticos en España ronda la treintena y que el principal competidor de Podemos (PSOE) ya pisa los 138 años de ruedo político en España, además de poseer una muy notable superioridad de recursos humanos y económicos, no queda más que aplaudir a la novel agrupación socialista por el mérito logrado.

A esto se suma el hecho de que la recién contienda electoral resulta ser apenas la segunda “Gran elección” en la que participa el partido de Iglesias. Si se amplía el panorama y tomamos en consideración los datos estadísticos recientes, se hace visible el vertiginoso crecimiento que encara la tolda de Podemos. En las pasadas elecciones generales (2011) Podemos no existía ni siquiera como proyecto, para 2014 obtuvo el apoyo de un poco más del 7% de la población, pocos meses después ostenta cerca del 22% de la población votante del país como parte de su capital político.

Nos guste o no, Podemos está lejos de ser un partido derrotado.

El propósito de Podemos y los logros no electorales alcanzados son otro punto a considerar. ¿Alguien más notó la enorme atención que le prestan los líderes políticos de PP y PSOE a la bancada de PODEMOS? El hecho es que sus contrincantes respiran aliviados solo por saber que Podemos no logró la meta propuesta y eso da mucho qué pensar.

Comentarios que recorren los pasillos como “en este momento lo importante no es ganar sino derrotar a podemos” confirman algunas sospechas.

Por último, conviene recordar la razón de ser de Podemos (la real, no la que dicen en campaña). Frenar el monopolio político y detener lo más posible la amplitud de gobierno de los partidos tradicionales.

¿Lo logró? No lo sabemos aún, pero tener que repetir las elecciones generales luego de seis meses de estancamiento político y repetir la hazaña en una segunda vuelta sugiere que algún resultado han obtenido los de iglesias en estos primeros años de vida.

¿Por qué se sienten derrotados? – Según mi humilde opinión, el peor de los golpes de Podemos lo ha llevado el enorme ego de Iglesias y no el partido político como tal.

Imagino que los analistas del partido han pasado horas y horas tras un calculador estimando sus posibilidades de victoria antes de anunciar sus metas electorales a fin de atinar a una realidad más o menos alcanzable. Se necesita una meta real pero difícil para motivar al equipo al trabajo, pero siempre conscientes que muy raras veces las metas se cumplen al 100%.

La grandilocuencia de palabras y la fanfarronería son parte del juego político. Exagerar un poco las encuestas, hablar siempre con actitud ganadora y hacer sentir a las personas que tú sabes algo que ellos no. Todo esto es aceptable en la mayoría de las campañas electorales. El problema inicia cuando la fanfarronería empieza a hacer eco en la propia cabeza de los políticos pues terminan creyéndose las medias verdades que repiten a diario acabando convencidos que el resultado será mucho más jugoso que el estimado. Tal es el caso de Iglesias y la plana mayor del tercer partido político más grande de España.

En conclusión, El PSOE celebra que se ha librado del “Sorpasso”, PP alcanzó mejores resultados y Podemos, el nuevo protagonista, debería levantar la mirada y observar que, de todos es él quien más crecimiento ha alcanzado y (para bien o para mal) son la tercera fuerza más votada de estas elecciones.

Sigue la página Podemos
Seguir
¡No te pierdas nuestra pagina de Facebook!!