El debate a cuatro de ayer dibujó un panorama demasiado similar al de las pasadas elecciones, de hecho, los discursosfueron prácticamente los mismos, aunquepudo apreciarse alguna que otra diferencia, ya que en esta ocasión en lugar de adoptar una posición excesivamente individualista, los partidos optaron por dejar claro con quienes sí y con quienes no; algo que en el anterior debate no dejaron tan claro.

Por cierto, se agradece bastante que Mariano Rajoy, candidato del PP, haya comparecido ante las cámaras en persona y no detrás de una pantalla de plasma o habiendo enviado a su segunda de abordo como la vez anterior.

El debate resultó demasiado predecible, puesto que ninguno de los candidatos logró decir algo que no hubieran dicho en sus respectivos discursos anteriores, es más, aparte de lanzarse pullas los unos a los otros no consiguieron indagar en aquellas cuestiones que más pudieran interesar a la población, centrándose la mitad del debate en aspectos de la economía y del paro, parahacerlo después en la corrupción y comenzar a criticar al adversario de una forma ruin y poco respetuosa en varios momentos.

El señor Albert Rivera (y esta es mi humilde opinión) se pasó de listo en más de una ocasión, haciendo acusaciones muy serias a sus rivales, en especial a Pablo Iglesias, diciendo que IU tiene deudas con bancos y que el gobierno venezolano financia a Podemos, algo que no se ha llegado a demostrar jamás. Tal vez debería explicar como es posible que su partido Ciudadanos, tenga semejante "palacio" por sede, evidentemente eso de los bolsillos de los ciudadanos, y nunca mejor dicho, no ha salido precisamente.

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Podemos

Mariano Rajoy siguió en las mismas de siempre, diciendo que todo debe seguir igual que estos últimos cuatro años para que todo fluya, "be water my friend". Eso sí, al hablar de corrupción y de su posible implicación en alguna trama bien que le cambiaba la cara, algo apreciable por sus famosos "ticks", aun así hay que reconocer que el señor esastuto y que cuando puede las coge bien cogidas. Aun así su discurso carece de credibilidad y se le acaba viendo el plumero sí o sí.

Pedro Sánchez estuvo correctoen un discurso muy del PSOE, pero que la cagaba (con perdón) cada vez que mencionaba el problema de la autodeterminación en ciertas comunidades autónomas. En general su trayectoria es muy poco coherente y esa falta de sustancia y de principios les están pasando factura.

Pablo Iglesias se mostró nervioso en más de una ocasión, intentando "hacer migas" con el PSOE después de haberles puesto a caldo las pasadas elecciones y éstas, de modo que no es de extrañar que todos les quieran dejar solos, pese a que sean una formación de múltiples partidos diferentes, algo que les beneficia en muchos sentidos, pero que también les fastidia en otros.

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