Carlos Herrera es considerado como la voz de la radio, no es discutible el tirón radiofónico que él lleva. Cuando hace un año se notificó el abandono por parte del periodista de ondacero para pasarse a la COPE no sorprendió a nadie, debido a su inclinación política era coherente. A lo largo del verano y en una campaña publicitaria del programa Herrena en COPE, fuimos conociendo algunos detalles, al fin y al cabo no dejaba de ser un programa matinal de radio. La sorpresa, o quizás la noticia que más trascendió fue cuando el periodista afirmaba que se iba a una cadena afín para contrarrestar la creciente popularidad de la extrema izquierda, en referencia al ascenso de Podemos. Estas declaraciones suscitaron una polémica pública pues con esta afirmación fueron muchos quienes entendieron que no se iba a llevar a cabo un periodismo objetivo.

A lo largo del verano fuimos conociendo algunos de los tertulianos y/o colaboradores del programa, una guardia pretoriana que no dejaba dudas, el objetivo es divulgar todo aquello perjudicial para la izquierda, sin importar la veracidad en algunos casos, así como la contratación de personas como Salvador Sostres, siempre tan humilde, moderado y sobre todo respetuoso.

Durante este año hemos ido viendo diferentes actitudes del periodista y del programa en general en referencia a determinados políticos, unos tratados mejor que otros, unos sometidos a preguntas más duras que otros, y sobre todo hemos asistido a una persecución política de dos líderes que parecen no ser del agrado del periodista.

Por un lado es Pedro Sánchez de quien Salvador Sostres afirmó no veo en él ningún ápice de inteligencia. Sobre Pablo Iglesias, la otra víctima de esta caza de bruzas, se han llevado a cabo todo tipo de burlas, en la actualidad sobre la socialdemocracia que el líder de la formación morada afirma que defienden.

No contentos con eso van más lejos y el programa en general y Herrera en concreto son capaces de llevar a cabo una editorial donde se explican los peligros del comunismo, siempre desde un tono despectivo hacia el posible votante de la coalición Unidos Podemos.

Claro parece ser que para Herrera y su séquito de acólitos a los votantes no les debe importar la corrupción, ni tan siquiera el maltrato laboral que la juventud está sufriendo, así como no debe importarle que parte de los impuestos vayan destinados a la manutención de su programa a través de la Conferencia Episcopal.

Sólo debe preocuparles el comunismo. Que haya personas como Sostres cobrando un dineral sin haber acabado la carrera de periodismo, pero siempre al servicio del poder y sesgando información, periodistas que se llaman liberales pero que han llegado a cobrar diez mil euros al mes del Estado en Telemadrid y un largo etcétera que hace que la ciudadanía ponga en duda la profesionalidad de determinados periodistas y como consecuencia lo sufren todos los profesionales del periodismo.

Siempre ha sido constantemente maltratado el votante de izquierdas por la prensa rancia y del pasado, ya impusieron la política del miedo en los primeros años de la Transición contra Felipe González y los socialistas, ahora el miedo es contra Unidos Podemos, y ahora igual que antaño desde programas como el citado sólo se centran en desprestigiar al votante de izquierdas. Seguro que su superioridad intelectual no les llevará a votar a un partido imputado por presunta corrupción, si lo hacen ¿quiénes son los ignorantes señor Herrera?

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