Ayer presenciamos uno de los debates más importante de la campaña electoral: el debate económico. Era una ocasión de oro para que los ciudadanos entendiesen las medidas que los partidos pretenden aplicar para solucionar el paro, reducirel déficit o revivir y sostenerel sistema de pensiones.

En el plató se reunieron mentes brillantes en el aspecto económico. Bueno, y Alberto Garzón, reconocido comunista que intentó ponerse a la altura de increíbles especialistas como Luis de Guindos o Luis Garicano, y que salió del debate con la sensación de haber sido vapuleado.

Sin embargo, en este artículo quiero exponerla cuestiónde por qué gastaron la mayoría de su tiempo en recriminarse unos a otros los errores del pasado (PP y PSOE) o a pronosticar futuros fracasos (Unidos Podemos y Ciudadanos). El programa comenzó comparando este exclusivo debate (el único precedente en España es el Solves vs Pizarro de 2008) con otros países en los cuales es una actividad habitual.

No obstante, cuando el debate concluyó se tuvo la sensación de haber tirado esta oportunidad a la basura.

Porque de medidas propias, poco. Y de críticas al rival, mucho. Había momentos en los que parecía que el cambio político que se ha anunciado el último año y medio no existía, ya que Luis de Guindos (PP) y Jordi Sevilla (PSOE) encabezaban una lucha a muerte en la que se recordaba a Zapatero, a Aznar y a otros políticos que no tenían relación alguna con este debate.

Sí que se habló de economía, y mucho, pero, como repitió la moderadora Ana Pastor en diferentes momentos del debate, no hablaban de medidas y de soluciones. Cuando no se centraban en los errores del rival, se iban por las ramas realizando monólogos sobre la situación del país. Situación que ya conocemos.

Si hubiera que realizar un análisis rápido de las arengas de los cuatro participantes, podría resumirse así.

- Alberto Garzón (Unidos Podemos): Perdido. Fue el segundo que más participó, pero se notó inmediatamente su carencia de conocimiento respecto a sus tres rivales, que se reían tras cada intervención y le contestaban con un tono sarcástico, como el que se sabesuperior a su oponente.

- Luis de Guindos (Partido Popular): Era el economista más y mejor preparado del debate y lo sabía. De hecho, se veía tan superior que su tono en muchas ocasiones era soberbio y arrogante.

La situación del país durante su Gobierno no le dejaba en buen lugar, aunque se las supo ingeniar para salir airoso, e incluso ganador, del debate.

- Jordi Sevilla (Partido Socialista): Inició muy pronto una batalla directa con Luis de Guindos, que supo contrarrestar muy bien sus críticas. Para ser integrante del partido de izquierdas que más vías tiene para generar acuerdos, se enfrentó con todos, aunque se vio claramente cómo tomaba más precauciones a la hora de discutir con Luis Garicano, cuyos partidos ya tienen un acuerdo firmado.

- Luis Garicano (Ciudadanos): El participante más educado del debate. De los cuatro, fue el que más medidas aportó, y, a diferencia de los demás, fue elque mejorentendió la finalidad del programa de ayer, huyendo de críticas gratuitase infundadas y dedicándose a hablar de economía. Sin embargo, se metió en varias disputas con Unidos Podemos y con el PP.

En conclusión,la sensación que dio el debate de ayer fue que todos los partidos tienen muchos roces entre ellos, y que ninguno (con la excepción, casi siempre, de Garicano) aprovechó la oportunidad de explicar sus medidas económicas con claridad. Una pena.

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