Albert Rivera parece estar encaminando la nueva campaña de Ciudadanos un paso más allá del acostumbrado 'cambio sensato': Ciudadanos ha salido a la ofensiva. La visita de Rivera por el plató, una vez más, de 'El hormiguero' ha resultado un escenario perfecto para poner en práctica de nuevo la estrategia de la formación naranja tras el 'Debate a cuatro'.

La 'ofensiva' de Ciudadanos se tradujo en la entrevista de Pablo Motos en palabras críticas hacia el resto de formaciones; de manera más suave en el caso de su ex-aliado el PSOE y de manera contundente en el caso de 'Unidos Podemos', a quienes se volvió a referir como 'populistas'.

Albert Rivera, quien la noche anterior había estado en el 'Deb4te', volvió a asegurar en el programa que Ciudadanos hará todo lo posible por garantizar que no habrá una tercera repetición de elecciones. Sin embargo, quizás de forma paradójica, se cierra en banda a formar parte de un Gobierno en el que también esté el Partido Popular. En sus propias palabras, aseguró "no verse levantándose cada mañana para defender a políticos como Rita Barberá". Momentos después, dirigía una amplia sonrisa a Cristina Cifuentes.

El líder de Ciudadanos llegó a asegurar que teme una unión entre Unidos Podemos y el Partido Popular, algo impensable para los votantes y políticos de ambas formaciones de ideología tan contraria, pero que parecía posible en la mente de Rivera, quien llegó a declarar que Irene Montero se fue del debate en el coche de Moragas, hecho totalmente incierto por el que Albert tendrá que rectificar.

"Podemos quiere destruír al PSOE y a España", aseguraba también.

"Podemos quiere salir del euro y expropiar empresas. Quizá tardaran unos años en convertir a España en Venezuela porque Europa no lo permitiría, pero lo acabarían haciendo", declaraba, "Venden el 'cambio' como lo ocurrido en Grecia".

Sus palabras sobre la formación morada, unión entre Unidad Popular y Podemos, no mejoraban conforme avanzaba la entrevista.

Volvió a hablar de su visita a Venezuela, como una respuesta a las llamadas de auxilio, y volvió a acusar a Podemos de financiación irregular.

"Nadie cobra 400.000 euros por un informe", declaró, dirigiéndose a Monedero.

"Y no será un informe tan bueno cuando Venezuela está en esa situación", añadía tras la intervención de Pablo Motos.

"¿Por qué Podemos no quiere hablar de Venezuela?".

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