Ayer, tuvo lugar el primer y único debate de los cuatro candidatos a presidentes del Gobierno. Los encargados de moderar, preguntar y marcar los tiempos fueron los periodistas: Vicente Vallés, Ana Blanco y Pedro Piqueras.

Mariano Rajoy pidió expresamente estar situado en el primer atril del lado izquierdo con respecto al espectador; a su lado estaba situado Pedro Sánchez; seguido de Albert Rivera, de C's; y en el lado derecho Pablo Iglesias, de la coalición Unidos Podemos.

El debate se abrió con la intervención de Ana Blanco presentando a los cuatro líderes. Vicente Vallés fue el encargado de explicar la dinámica y Pedro Piqueras lanzó la primera pregunta a los candidatos: "¿Son capaces de garantizar que no habrá que recurrir a una nueva llamada a las urnas?".

Primera cuestión que los líderes debían contestar con un sí o no. El líder de Unidos Podemos contestó rápido y garantizó que no habría unas terceras elecciones. Por su parte, Rivera afirmó que "si depende de Ciudadanos habrá Gobierno y cambios". El líder socialista se salió del sí y no, haciendo un llamamiento a los votantes de su partido e invitándoles a que vayan a las urnas el próximo 26 de junio. Mariano Rajoy, el último en contestar, señaló que no habrá elecciones si el resto de partidos se comprometían a dejar gobernar a los que más votos obtengan. A partir de sus respuestas, se intuía cuál iba a ser la posición de cada uno en el debate y así ocurrió.

Debate a cuatro

El líder de Ciudadanos estuvo bastante seguro e intentó buscar el voto de los electores del centro.

En varias ocasiones, atacó a Iglesias haciendo alusión a Venezuela y al Gobierno griego. Pero sus ataques no acabaron ahí, sino que le recordó a Rajoy los casos de corrupción en los que está envuelto su partido y las políticas de austeridad llevadas a cabo por su Gobierno.

El candidato socialista dejó ver desde el minuto uno que pretendía conseguir con su intervención en el debate.

Por una parte, movilizar a los votantes socialistas a que acudan a las urnas el próximo 26 de junio. Por otro lado, arremeter contra su adversario, Pablo Iglesias, en un intento de debilitar al partido que más votos le arrebató en las pasadas elecciones. Aunque Sánchez tampoco perdió la oportunidad de recordarle a Rajoy el caso Bárcenas y las políticas de austeridad realizadas por su Gobierno durante estos cuatro años.

El líder de la coalición Unidos Podemos empleó un tono bastante tranquilo y moderado. Iglesias no desperdició el momento para tenderle una vez más la mano al PSOE de cara a un posible pacto tras las elecciones. Cada vez que Sánchez arremetía contra Unidos Podemos, Iglesias le indicaba que se estaba equivocando de adversario. Incluso, le aseguró que los votantes de ambas formaciones desean que pacten.

Rajoy era la primera vez que participa en un debate a cuatro, ya que en el anterior envió en su lugar a la vicepresidenta en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría. El líder de los populares siguió la misma línea que realiza en sus intervenciones televisivas. De nuevo, incidió en que gracias a su gestión el país está saliendo adelante.

Incluso, afirmó que se han creado puestos de trabajo y volvió a prometer una bajada de impuestos.

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