Si con algo ha fantaseado la humanidad ha sido con las formas que puede adoptar una sociedad incluidos todos sus protocolos que son el máximo fantaseo y sofisticación. 

El infierno es en realidad una  forma social de representacion antropomórfica de las más antiguas mostrando la condición de sufrimiento como una realidad compartida. Es la propia y convencional del que contempla un cuadro del Bosco que es arquetipo de otras muchas.

Los fantaseos de la Ciencia Ficción acerca de mundos, sociedades y seres posibles son innumerables y sus protocolos sociales abarcan todas la sutilezas. Los hay de esclavos, de sabios y reyes filósofos, mecanizados, abducidos por alienígenas, somatizados, son innumebles las versiones algunas memorables por como acaban sobre todo. Hay  desde luego para todos los paladares de cualquier fantaseador.

El futuro, en tanto que posibilidad, ejerce una atracción irresistible de manera proverbial ya que permite proyectar cualquier bondad o perversión en tanto que no es más que un vuelo de la imaginación preguntando cómo podría ser un mundo bajo ciertos protocolos. 

Si, se ha fantaseado mucho, imaginando como podría ser un mundo bajo ciertas condiciones sobre las que se proyecta la ficción y el posible futuro pero al poner los pies en la tierra, dejamos  la luna,  la realidad superará la ficción.

Versiones de Estados desde el estudio riguroso de la historia y de la filosofía: aquí de nuevo se dispara el número de formas sociales y claro de protocolos para enterdernos que legitiman sociedades. De la Antigua China  de los dominios hidráulicos, hasta la fecha. 

Las formas de los Estados Europeos quieren ser las de un Estado mercantilista y consumista. Ese es el protocolo y su versión para por ejemplo, desde lo más sencillo disfrutar del parque temático, de la tele y las pipas, de la revista de cotilleo, de los juguetes y fetiches, del ocio y el consumo como binomio de objetivos  que además muestra al sector de servicios prevaleciendo entre otros y no es ninguna casualidad ya se había analizado hace un siglo.

En realidad a todo se le puede a estas alturas considerar sector servicios y a la mercancía  fetiche como postre del proceso de los servicios ya que obviamente hay siempre actividad humana solapada.

De alguna manera cuando sobrepasamos nuestro natural fantaseamos buscando mejores posturas y como en la tabla de un fakir todo son clavos. 

Las organizaciones sociales de cualquier Estado Europeo han alcanzado una gran madurez como Instituciones sin duda nunca se había alcanzado tal complejidad y tal intimidad diplomática en toda su historia y no puede quedar en manos de cualquiera ni por interés orquestado, gracias a los funcionarios es posible una organización.

Soñar es barato: El mundo de la armas y  de los "guerreros" de hoy en día deberían ser el de grandes científicos y no pasar de bomberos y la Guardia Civica necesaria siempre en la los grandes catástrofes es suficiente tarea para cualquier cuadro del ejército... fantasear.

El peligro de la ubicuidad del poder

Si Europa, Rusia y Japón en unos 50 años ha  pasado de estar bajo un régimen militar a uno democrático y de ahí a una sociedad sin otro matiz que el de los servicios y el pensamiento único: el del beneficio, el del contrato social de la mercancía fetiche es acaso fantasear decir que los Estados Europeos ahora pasan a conceptualizar empresa y servicios, protocolo que invita a un negocio mundial: un Estado de las Marcas Registradas, el Estado-Empresa.

Por algo nos es dado el fantasear: para poder hacer algo maravilloso.

No más fantaseos: Se les ve el plumero, y el aspirador y  al Tipo ése que no quiere  ser visto y nos tiene a todos intrigadidos.

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