Ruinosa ha sido la gestión de María Dolores de Cospedal en Castilla-La Mancha, esta realidad es algo tan obvio como la persecución que están sufriendo los castellano-manchegos por parte del Gobierno popular tras perder la presidencia de Castilla-La Mancha. No nos vamos a centrar en todos aquellos datos que obtuvimos y que ya publicamos en relación a su cercanía con los papeles de Bárcenas, lo oscuros asuntos que rodeaban a García Tizón en Toledo o como la ex presidenta y su equipo de gobierno dejó de arruinada la televisión pública. En esta ocasión nos vamos a centrar en dos asuntos. El primer tema que trataremos será la persecución obsesiva por parte de los populares de la comunidad Castellano-manchega y el repudio por parte de María Dolores de Cospedal de la comunidad que un día presidió.

Por otro lado analizaremos de que se le acusa presuntamente a la ex presidenta, asunto que salpica a más gente de su entorno.

En primer lugar y lo más sorprendente es ver como la candidata a la presidencia de Castilla-La Mancha ha desaparecido de manera fulminante del panorama político de la comunidad. Rara vez es aquella en la que los castellano-manchegos pueden escuchar sus declaraciones o sus barbaridades públicamente. Para nuestras fuentes e informantes no es nada raro, de sobra se sabía que su liderazgo en Castilla-La mancha no era más que un mero trámite para lanzarse a la política nacional. Algo que es totalmente legítimo, no sería la primera política, ni será la última que utiliza una comunidad como trampolín para dar un salto cualitativo en política.

Lo sorprendente es que a pesar de haber demostrado su poco afecto hacia la tierra que tiempo atrás presidía, ahora tras la pérdida de la presidencia parece que está presionando a nivel nacional para humillar y empobrecer más a los castellano-manchegos. Primero fue el cierre de la empresa de Puertollano “Elcogás”, donde el ya ex – ministro Soria ni tan siquiera quiso reunirse con los afectados.

Son muchas las fuentes las que apuntan que se debió a una prescripción de Cospedal. Por otro lado la firma de un nuevo trasvase del Tajo, privando cada día a más municipios de agua, pero con el claro objetivo de intentar bloquear y empobrecer una comunidad gobernada por un pacto PSOE- Podemos.

En segundo lugar y tras analizar la persecución que Castilla- La Mancha está sufriendo tras haber expulsado del poder a la presidenta que más recortó en Sanidad y educación y a quién más ha desmantelado la comunidad que presidía, exponemos el último escándalo que rodea a la figura de Cospedal.

El pasado mes de febrero la Fiscalía Anticorrupción recibía un nuevo escrito donde la Plataforma contra la ATC señalaba directamente a Ignacio López del Hierro y como consecuencia directa se acusaba a María Dolores de Cospedal de un presunto delito de tráfico de influencias.

Esta acusación se cimentaba en los datos presentados. En ellos se refleja que más de dos tercios de las adjudicaciones de Enresa para el ATC (almacén temporal centralizado), fueron a parar a la empresa donde el marido de la ex presidenta era Consejero. La plataforma denuncia que desde que López del Hierro entró en Iberinco, directa o indirectamente, ésta recibió de Enresa cinco contratos por el montante de 35,99 millones de euros, incluyendo IVA, sobre un total de aproximadamente 55 millones de euros.

Estos datos demuestran un turbio entramado que está a esperas que tras varios meses la que fuese presidenta de Castilla-La Mancha de explicaciones, esperemos que en caso de que se atreva a darlas no lo haga a través de un plasma. Más que nada para que explique si existe relación o no entre las adjudicaciones a la empresa a la que pertenecía su marido y su empeño por poner el cementerio nuclear en la comunidad que presidía.

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