El cementerio de neumáticos que comenzó a arder la madrugada del viernes, empezó a funcionar en 1999. Diez años después se lo declaraba ilegal, tiempo en el que había llegado a albergar cerca de 100 toneladas de neumáticos. En la actualidad se cree que contaba con unas 70 toneladas.

Las viviendas más cercanas están ubicadas a unos 400 metros. Héctor González Imendia, es propietario de uno de los pisos de la urbanización construido por El Pocero afirma compungido “es una situación de mucha impotencia. Era previsible que ocurriera esto, nadie ha hecho nada a tiempo”. Luego pide conversar más tarde porque las lágrimas le impiden continuar hablando.

Héctor González tiene dos hijos en edad escolar, hace 8 años que vive allí y aún no sabe cuándo volverán sus hijos al colegio y si lo harán de forma segura.

Uno de los principales reclamos, tanto de vecinos como de medioambientalistas, es la escases de información oficial sobre los daños de estas emisiones. Actualmente existen tres estaciones de medición en la zona, Valdemoro; Aranjuez; Illescas. Los análisis que efectúan solo contabilizan las partículas, perdiéndose cualquier información sobre la cantidad de hidrocarburos aromáticos policíclicos HAP, los más peligrosos emitidos por este incendio.

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