Desde que empezó la campaña electoral de la legislatura que hoy acabará, todos los partido se han intentado alzar como los adalides de la libertad y la pluralidad, el intento por transmitir públicamente que los rivales políticos eran poco menos que contrarios a la libertad ha sido el objetivo que se ha marcado. Se ha hablado de otros países para desacreditar, o al menos intentarlo, a otros partidos. El problema no está tanto en el grado de veracidad que esa afirmación tiene, sino el alcance social que pueda tener. Son varios analistas sociales y círculos cercanos a esta redacción los que afirman que esa manipulación informativa tiene un gran calado en una sociedad que es propensa a creerse todo, el miedo al cambio hace que la manipulación informativa sea más efectiva. No hace falta mirar mucho hacia atrás para darnos cuenta como una cadena privada quedaba en evidencia ante las respuestas de Pablo Iglesias en relación a la visita de Otegi al Parlamento Europeo.

El líder de la formación morada tuvo que hacerle ver al presentador que la información que estaba dando era falsa, pero aun así una parte de la sociedad creyó la falsa noticia antes que los datos empíricos, según las fuentes cercanas a este medio nos han afirmado “seguimos votando al partido que más nos roba, nos importa más el fútbol que los impuestos que pagamos, ¿Qué podemos esperar?”

En una sociedad madura la autocrítica es la base nuclear de ella, todo debe ser sometido a crítica y a un análisis, no vale con creerse todo, pero dentro del flaco favor que hace esas actitudes a la profesión del periodismo, es una empresa privada que marca su línea editorial y ella decidirá si prefieren ser dignos.

El problema grave es cuando una televisión pública está sometida al poder político. Es un problema puesto que viendo las consecuencias que conlleva para la profesión sólo sirve este modelo para mancillar el honor de cualquier persona que quiera ejercer el trabajo de redactor, periodista, analistas, tertuliano…

Pudimos ver el claro ejemplo de Televisión Castilla-La Mancha en el mandato de Cospedal, que más que informativos era una televisión del régimen, que sólo sabía publicitar a la amada lideresa.

En Televisión Española pasa algo similar, no sólo ha sido necesario que los informativos hayan sido expulsados del Consejo de Informativos de Europa gracias a la manipulación informativa, sino que existe un presunto “acoso y derribo” de los sistemas y las dinámicas de trabajo, con el único objetivo, según cuentan las fuentes a este medio, de desplazar la redacción más experimentada por otra redacción cuya base profesional es nula.

Internacionalmente se amonestó públicamente por la manipulación existente de la que el Partido Popular salía como gran beneficiado ya que copaba siempre la noticia de apertura en campaña, así como se ha denunciado la existencia de una “redacción paralela” para que la información llegue a ser “ultra-controlada”.

Una vez más vemos como es el propio gobierno al que parece molestarle la libertad de prensa como demostró con Ana Pastor en TVE, las presiones a Cuatro para que expulsara a Cintora, las presiones a la Sexta (a día de hoy sin efecto), y como Rajoy en la Ser y Maroto en “Las Mañanas” con la frase “tendré que llamarle la atención” , intentaban amedrentar al presentador para que la entrevista no fuese demasiado dura.

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