No es el primer caso que nos ha llamado la atención, pero sí el que ha sido la gota que ha colmado el vaso. Ayer pudimos conocer como el Ministerio del Interior condecoraba a los Guardias Civiles, que recientemente han sido absueltos de la acusación de maltrato a un inmigrante en la valla de Melilla. Desde una óptica empírica no vamos a entrar en juzgar lo dictaminado por un juez, pues eso es algo que no corresponde a un medio de comunicación que desde la primera línea muestra su respeto a los Cuerpos de Seguridad del Estado y sobre todo a la Justicia. Desde este medio simplemente colgamos el vídeo y aunque legalmente y judicialmente hayan sido absueltos, juzguen moralmente ustedes este tipo de actitudes.

Si nos ha extrañado que el Ministerio del Interior condecore a estos “inocentes” (según la justicia) Guardias Civiles debido a que son varias fuentes las que informaban que a pesar de ser absueltos el Gobierno no haría comunicado ni nada para no propagar más información concerniente a lo sucedido en la valla de Melilla.

Esta redacción ha estudiado a fondo este tipo de actitudes y hemos encontrado casos paradigmáticos que dejan al Ministerio del Interior con una reputación dudosa.

El primer caso que nuestras fuentes nos hicieron llegar fue la excesiva condecoración de Vírgenes y Santos, mientras que la policía nacional no cuenta con los recursos de protección. Como bien nos explican las fuentes, cuando se condecoraba a Santos la policía no contaba con un mínimo de chalecos antibalas, algo que conllevaba que algún que otro policía no pudiera llevarlo, algo que como se pude imaginar es contraproducente para la seguridad del agente.

Por supuesto y sobre el mismo tema de condecoraciones hay que destacar como Francisco Marhuenda fue condecorado como Comisario Honorario, algo que todos sabemos que es por sus servicios prestados, aunque no sabemos bien que beneficio ha obtenido la policía, lo que sí sabemos es que el Partido Popular si sabe agradecer los servicios prestados por parte del periodista y el medio que dirige.

El segundo y más grave caso, es el que se nos ha hecho llegar es en relación obre los ascensos y las condecoraciones en las fuerzas armadas de algunos de los que se vieron implicados en el asunto de acoso sobre la ex diputada socialista Zaida Cantera. Algo que dejó atónito a un gran sector social.

El tercer caso que hemos podido estudiar, para esta redacción el más grave y de un carácter que roza lo esperpéntico, es el ascenso del hijo de Tejero (el golpista).

Nos sorprendió porque fue justamente al poco tiempo del revuelo que se levantó en relación a la celebración del 23F, donde se pudo apreciar como dicho evento fue conmemorado con paella incluida. Parece ser que para el Ministerio del Interior no fue algo tan grave, más bien al contrario, fue motivo de ascenso.

Como decíamos al principio una rara forma de premiar y condecorar envuelve al Ministerio del Interior y al Partido Popular en general.

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