El panorama político español comienza una nueva etapa en busca de cambios radicales y pactos, si se pretende algo distinto a lo conseguido el 20 de diciembre pasado. Eli Gallardo es licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración por la Universidad de Granada, actualmente se desempeña como Jefe de Comunicación y Prensa en el Ajuntament de Marratxí, su análisis ayuda a comprender lo complejo de esta coyuntura electoral.

“Los objetivos y escenarios posibles ya han sido contemplados tras el 20D, y es posible las estrategias visibles e invisibles ya contemplen negociaciones más ágiles, preacuerdos y una serie de factores que eviten un desgaste tan acusado como el de los últimos cuatro meses, que ha afectado a todos los partidos en liza, aunque de forma desigual.

Por tanto sí, creo que será más fácil formar Gobierno, porque dudo que la aritmética parlamentaria sea más heterogénea que la actual.”

Sobre las posibles alianzas entre fuerzas políticas, declara “tras el 20D se habló mucho del clivaje de la izquierda y la derecha, y de ahí lo extraño del pacto del PSOE con Ciudadanos. Sin duda, las alianzas que se conformen tendrán base ideológica, más que programática o en función de la territorialidad. Por ejemplo, en comunidades como la valenciana o Balears, partidos nacionalistas regionalistas han diluido sus componentes regionales pactando con Podemos, partido estatal, aunque después pueden volver a producirse controversias en torno la conformación de grupos parlamentarios para defender sus postulados nacionalistas.

Es mala época para aquellos que defienden que las ideologías han muerto o que el centro es un espacio real, más que una teleología.”

Mucho se ha especulado sobre quiénes han salido vencedores con la imposibilidad de formar gobierno. “Parto de la base de que el proceso ha sido de suma negativa: todos pierden, pero unos más que otros. Quien menos pierde es el PP, que hemos visto que sigue siendo el más votado, pues conserva su suelo de votos, y desde el primer día propuso una coalición antinatura para garantizar la estabilidad, a sabiendas de que fracasaría pero proyectando la imagen de partido que se sacrifica por el bien de los españoles.

Dudo que haya ganado algún voto durante el proceso, pero tampoco habrá perdido muchos de los votos de ese suelo electoral” sostiene el analista político.

“En términos de transferencia de votos, de votantes movilizados que vayan a cambiar de voto, creo que el más perjudicado es Ciudadanos, porque llegó al 20D en caída de popularidad, no tiene un votante fiel y parte del electorado que movilizó puede que esta vez no participe.”

Ya se ha comenzado a mencionar el protagonismo que las abstenciones de votos tendrán el próximo 26 J,al respecto, Eli Gallardo asegura “la volatilidad el 20D fue elevada, y así lo reflejaron las encuestas, sobre todo el período final, en el que se produjo un cambio de tendencia y no pudimos analizarlo por falta de sondeos.

Este proceso ha sido una legislatura, los actores han jugado un papel, y los votantes tienen una nueva ocasión para votar en positivo quién quieren que gobierne, visto el programa, la situación y el papel jugado en el fracaso de la conformación de gobierno. Enfocar la campaña en acusar al adversario de obstaculizar un gobierno será un error, pues el hartazgo previo al 20D se ha acrecentado, han estallado nuevos casos de corrupción que han reactivado ese clivaje. Ya ha comenzado una nueva campaña, que no es una segunda vuelta, sino un período más concentrado y drástico que los anteriores, donde el objetivo de todos los partidos, salvo el PP, será fomentar la participación.”

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