Recientemente ha sido noticia unas declaraciones del que es actualmente el presidente de la CEOE, donde aseguraba que el trabajo fijo era algo del siglo XIX. No entrando en demasía en sus palabras parece que no es sólo eso lo que se podría catalogar del pasado. Aunque el trabajo fijo y estable no es algo del siglo XIX, sino más bien debería ser algo del presente, más que nada por el bienestar de todos.

Lo que sí parece ser como mínimo del siglo XIX, cuando no del siglo XIV, es la mentalidad de algunas de las personalidades que vamos a analizar por encima, cuyo objetivo sólo es extenuar a la clase trabajadora, maltratarlo y humillarla en el mejor de los casos.

Recordamos aquellas palabras del que fuera presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, “lamentablemente para salir de la crisis hay que trabajar más y ganar menos”. Como dirían los taurinos, “con dos arrestos” y como diría Pedro Sánchez “usted no es decente”, señor Ferrán, que se lucró de sus trabajadores de tal manera que está en prisión. Algo que dice mucho de la dignidad de una persona, pero claro el objetivo de él no era otro nada más que favorecer a los empresarios y humillar a la clase trabajadora.

La segunda personalidad que nos llama la atención es Mónica Oriol, también la que fuera presidente del Círculo de Empresarios tenía el mismo objetivo, humillar y maltratar a la clase obrera y ver eliminados sus logros sociales, con un agravante, el machismo más arcaico que podría existir en una mujer.

Ella misma declaró que “no soy partidaria de contratar a una mujer en edad fértil, pues se queda embarazada y ya tenemos el problema”, aunque en pocos días intentó matizar sus palabras no tuvieron demasiada credibilidad.

El último escándalo ha sido el llevado a cabo por el que fuera gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez.

El protagonista de este acontecimiento fue conocido por defender que los determinados mecanismos de ajustes laborales no funcionan de manera adecuada. Con estas declaraciones hacía referencia al elevado coste de despido. Fernández Ordóñez es otra de estas personas cuyo principal objetivo es aniquilar los derechos laborales conseguidos por la clase trabajadora y que todos los trabajadores sean pseudo esclavos de una minoría, pero eso sí, él se llevó una indemnización por su cese de unos 348.751 euros, algo que equivale a unos 95 días por año trabajado.

Otro escándalo más que junto con los analizados a lo largo de este artículo se puede apreciar como el único objetivo es beneficiar a unos pocos y así someter a la mayoría.

Pero claro la vergüenza y la honradez no se puede comprar con dinero y las mentiras pronto son descubiertas.

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