La campaña electoral no debía arrancar hasta el 10 de junio, pero los líderes políticos se han adelantado varias semanas a esta fecha. Si la campaña para las Elecciones del 20-D estuvo marcada por la cuestión de la independencia de Cataluña, esta vez el protagonismo lo adquiere Venezuela.

Los medios de comunicación españoles y los partidos políticos se han erigido en protectores de la oposición venezolana.

Lo que parece ser más una provincia española que un país latinoamericano, copa las portadas, telediarios y actos de campaña. Las agendas informativas españolas tienen un espacio fijo para el asunto venezolano.

Si hace unos meses Felipe González visitaba Venezuela para defender la “democracia” personificada en Henrique Capriles y reclamar la puesta en libertad de Leopoldo López, esta vez le ha llegado el turno a Albert Rivera.

El líder de Ciudadanos ha visitado el país centro americano para denunciar la falta de libertad de expresión, la ausencia de democracia y la supuesta financiación de Podemos. Respecto a dicha polémica, el Tribunal Supremo español ha fallado en su contra en cinco ocasiones ya.

Cortina de humo

Que la campaña electoral de cara al 26-J se haya trasladado a miles de kilómetros tiene que ver con que en España [no] existan problemas suficientes.

En una posible nueva estrategia de “cortina de humo”, los líderes y medios españoles denuncian en Venezuela los mismos problemas que suceden en España: pobreza y desnutrición, falta de libertades, crisis de subsistencia, manifestaciones contra el Gobierno…

El protagonismo lo acapara ahora Albert Rivera, quien ha sido recibido en el aeropuerto de Caracas por un numeroso grupo de reporteros de diferentes medios de comunicación.

A pesar de que algunos no quisieran que viniera” refiriéndose a sectores chavistas, el líder de Ciudadanos ha hablado con los medios. El motivo de la visita, en sus mismas palabras, ha sido la intención de “buscar diálogo y soluciones, porque Venezuela es un país rico en recursos y rico en valores humanitarios, pero también es un pueblo sin alimentos, un pueblo sin medicinas y un pueblo sin libertad”.

Cierto es que la situación de Venezuela es complicada, pero las televisiones españolas la complican todavía más. Se pueden ver circular por la red vídeos que no aparecerán en los medios de comunicación de España: opositores agrediendo policías en una manifestación, situación rotundamente condenada cuando se ha producido dentro de nuestras fronteras; empresarios especuladores almacenando la comida para traficar con ella, lo que explicaría, en cierto modo, la crisis de subsistencias; u ocultismo de información como que la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) “concedió un reconocimiento al Gobierno Venezolano por lograr reducir a la mitad el porcentaje y el número de personas con hambre o subnutrición en el País antes de 2015”, mientras en España este número ha aumentado muchísimo desde 2012.

La situación en España no es tan buena como para que los políticos exporten las preocupaciones de la opinión pública a otro país que la mayoría ni conoce. En un nuevo intento de distraer las preocupaciones de los españoles y que no duden del bienestar que aporta el liberalismo, todas las penurias de la sociedad española han sido trasladadas a Venezuela.

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