En los últimos años estamos viendo una decadencia del periodismo y sobre todo del análisis socio-político totalmente sesgado y manipulado. Si Francisco Marhuenda es conocido por su afinidad ideológica, así como su defensa a ultranza de su amigo Mariano Rajoy, también son conocidas sus discrepancias con el buen periodismo y el periodismo de rigor.

Si en una ocasión ya tuvo que pedir perdón a un partido ideológico totalmente opuesto por una información manipulada es ahora cuando otro asunto le ha estallado a Marhuenda en la cara.

El periódico que Francisco Marhuenda dirige publicó en el año 2013 que el exjefe de policía de Cataluña intervino irregularmente para que se archivara una investigación en relación a la agencia de detectives Método 3.

La justicia mantiene que tanto el medio en sí, Francisco Marhuenda y el periodista Jesús M. Zuloaga tengan que indemnizar a Narciso Ortega con una cantidad alrededor de unos treinta mil euros por una intromisión en el honor del exjefe de policía.

Son estas actitudes las que están llevando a la decadencia periodística, acusar como se acusó desde el medio dirigido por Marhuenda de un delito de prevaricación sin tener la pruebas y faltando a la verdad es una práctica habitual. En otros casos ha bastado con pedir perdón desde el medio, pero en este caso la justicia ha dictaminado que se debe de dar una indemnización económica.

Aunque esta sentencia se puede recurrir al Tribunal Supremo, es la justicia la que afirma rotundamente y deja claro que es una noticia totalmente falsa y que por supuesto es un ataque al honor y la reputación profesional de un alto cargo y que por ello no tiene amparo en el ejercicio de la libertad de información.

En todo momento la sentencia deja claro la importancia de la libertad de información, pero siempre destacando que no porque exista la libertad de expresión se puede ir “atacando” el honor de una persona y más cuando tiene tintes políticos.

Otras fuentes consultadas nos han informado que este tipo de periodismo no les pillaba de susto puesto que existen determinados periodistas que dirigen determinados medios que deben muchos favores a determinados poderes y se dedican a desprestigiar a quien le ordenen, sin importar la veracidad.

El periodista Alfonso Rojo también fue sancionado por un organismo de periodismo por su falta a la verdad y falta de ética, pues en más de una ocasión tuvo comentarios, así como noticias y artículos que dañaban la integridad moral y en más de una ocasión faltaban a la verdad.

La buena noticia es ver como la justicia actúa y a quienes quieren mancillar el periodismo, así como los tertulianos que no hacen un buen análisis sino un análisis parcial y manipulado, es hora de que vayan quedándose marginados públicamente.

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