Ha costado 4 años, pero anoche pudimos ver a Mariano Rajoy frente a Jordi Évole en una entrevista que, como su titular anunciaba, duró aproximadamente una hora. 60 minutos en los que pasearon por los jardines de la Moncloa y se sentaron en el despacho del líder del PP mientras charlaban en tono amistoso.

El encuentro comenzaba con el presentador pidiendo un deseo por si la aparición de su entrevistado fuese como la de una estrella fugaz.

A partir de ahí se sucedieron las preguntas que todos esperábamos: corrupción, independentismo, pactos de gobierno...el propio Rajoy confesaba que se había preparado para el momento cuando descubrían en su mesa una carpeta con el nombre Évole subrayado.

Pero a pesar de tanta preparación, ni el director de Salvados consiguió una primicia ni el presidente en funciones ofreció respuestas contundentes.

De hecho en algunos momentos de la entrevista pareció hasta sorprendido y titubeante.

El más tenso fue el momento en que le enfrentaron a la portada que tanto daño le hizo, cuando se destaparon los mensajes de apoyo que le mandó al ex tesorero del partido, Luis Bárcenas. El famoso "Luis, sé fuerte" que le envió después de publicarse que tenía 22 millones de euros en Suiza. Rajoy lo daba por zanjado con un "no se acierta siempre".

Ante los casos de corrupción de su partido, el líder popular defendió que los desconocía antes de que se salieran a la luz pública. También insistió en que son más los políticos honrados, pero "no es noticia que una persona no sea corrupta". Aunque afirmó que ha habido demasiados casos, negó que la corrupción en España ni en su partido sea algo sistémico.

Antes de dejar el tema, declaró que sólo admitiría la responsabilidad de un caso de corrupción "si yo lo hubiera cometido o alguien nombrado por mi".

Lo que sí reconocía es que se había equivocado, aunque "entonces desconocía lo que luego supe".

Évole era ascendido a la categoría de "Don Jordi" y exponía la posibilidad de que Rajoy sea un chollo para el independentismo catalán. Como buen gallego, su respuesta fue evasiva ("no sé por qué dice eso") y larga, mientras enumeraba los diputados independentistas y defendía que ha hecho "lo que tenía que hacer".

En cuanto a las negociaciones post electorales, el presidente en funciones se mantiene en su idea de la gran coalición, que considera es la mejor opción para España. Rajoy asegura que va a seguir siendo el presidenciable del PP y niega que vaya a dar un paso al costado, revatiendo a Évole que recordaba que "esto es lo que decía Artur Mas".

Terminaba la entrevista en el tono relajado con el que empezó, hablando de fútbol y de tuits, y con Rajoy autoparodiándose: "somos seres humanos y tenemos sentimientos".

3.840.000 espectadores vieron el programa estrella de La Sexta y el tuit #RajoyenSalvados fue uno de los más usados durante la noche. Pero si bien es cierto que el presidente en funciones consiguió que se le viera más humano y cercano de lo que nos tiene acostumbrados, ni las preguntas ni las respuestas dejaron completamente satisfechos a los televidentes.

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