La noticia no se centra en la mera crítica hacia una política que decidió traicionar a su partido, sino a una política que traicionó sus valores.

Pasar de un partido a otro es algo que puede llegar a ser comprensible si la cercanía ideológica lo permite y siempre y cuando desde que se abandona un partido hasta que se incorpora al otro ha pasado un determinado tiempo. Lozano al igual que Cantó mordieron la mano que un día les dio de comer. Lozano desamparada llegó a los brazos de un PSOE en renovación, una incorporación que no sentó demasiado bien, pero eso es lo de menos. Lo de Cantó fue más sorprendente, acabó en Ciudadanos, en aquel partido con el que él mismo defendió no unirse.

Ambos fueron el contrapunto en las elecciones primarias a la dirección de UPyD frente a un Herzog que finalmente se alzó con la victoria.

Desde fuera no se le dio demasiada importancia a este proceso, pero internamente nos cuentas nuestras fuentes que si tuvo importancia. Votar en esas primarias era importante pues existían varias candidaturas, pero eran dos bloques, uno el de la unión con Ciudadanos y la independencia política. Tanto Cantó como Lozano en un principio eran partidarios de la “no unión”, pensaban que serían los herederos políticos de Rosa, pero al final Rosa se decantaba más por Herzog y con ello llevaron a cabo la traición al partido magenta, traición que le vino muy bien al Cebrián que se dedicó a acosar y atacar al partido de Rosa Díez con el único fin de alzar a su querido Albert Rivera.

Técnica que ha vuelto a usar el propio Cebrián para socavar la influencia política de Podemos, en este caso parece ser que la fomentación de disputas internas en la formación morada no han tenido la misma influencia que en la formación magenta. Claro que también se deberá al honor de cada persona. En el Caso de la formación de morada no podemos calibrar el honor y amor propio por su partido de cada uno de los que forman la cúpula de Podemos.

En el caso de Lozano si podemos sospechar de su dudoso honor, ya no como política, sino como persona. Son fuentes muy cercanas a nosotros las que nos informan que cuando todavía no se sospechaba nada de la posible traición Lozano ya bloqueaba afiliaciones al partido magenta para debilitar a Rosa Díez, algo que dice mucho de su honorabilidad. Y si le quedaba algo de honor intentó competir unas primarias, que ahora son muchos los que no entienden para que compitieron si su intención era la de irse. Como no consiguió ganar acabó Cantó en el partido naranja que tanto detestaba y Lozano en un PSOE donde su participación y su implicación ha brillado por su ausencia.

Roma no paga a traidores, la política tampoco. No se presentará a las próximas elecciones, no pasa nada, un día Lozano y Cantó fueron activos políticos muy buenos, hoy simplemente son activos tóxicos.

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