En la sede de Podemos, en la calle Princesa 2, los cerebros de la organización comienzan ya a diseñar cual será su estrategia postelectoral, tras las más que previsibles nuevas próximas Elecciones a las que nos veremos abocados a finales del próximo mes de junio. Varios han sido los condicionantes que a lo largo de los últimos meses se han ido sumando, hasta crear una nueva realidad entorno al partido que aspiraba a gobernar el país la pasada cita del 20D.

Se plantea un posible escenario donde no sean la primera fuerza, ni tampoco la segunda, sino la tercera, como parecen confirmar las encuestas del CIS de los últimos meses. Desde Podemos se pretende lograr unos resultados electorales lo suficientemente buenos como para colocar al líder del PSOE, Pedro Sánchez en el dilema de tener que elegir entre ellos o Mariano Rajoy. Pero si no lo consiguen, se perfila ya cual será el futuro más a largo plazo, donde tendrían que ejercer en la oposición en lugar del Gobierno.

Íñigo Errejón expone que Podemos dejaría de ser una máquina de guerra electoral para devolverle su carácter movimentístico, regenerando al tiempo sus estructuras y mecanismos de participación interna, potenciando de nuevo el papel de los círculos. "Si no se gana, la batalla se reconfigura", advirtió Errejón. La desmovilización, tanto del electorado como de los distintos órganos internos, ha empezado a alertar a la cúpula del partido.

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El desinterés se refleja por ejemplo en la escasa participación de la militancia, con un 15,7% en las primarias.

Y es que el desgaste sufrido durante todos estos meses de duras y conflictivas negociaciones con las demás fuerzas políticas, ya ha motivado un efecto desilusionador. Y todo ello propiciado en última instancia por los propios responsables de Podemos. Ya que su 'leitmotiv' siempre ha sido: "salimos a ganar".

El problema es que hasta hace poco, era tabú hablar de un futuro escenario, donde en lugar de estar formando gobierno, se estuviese en la oposición durante 4 años de legislatura.

A todo ello se suma las deterioradas relaciones que desde Podemos se mantiene con muchos de los movimientos sociales que le auparon en la pasada cita electoral. Algo que se refleja en la lista de primarias presentada por los colaboradores de Iglesias, excluyendo a todo representante de la sociedad civil que no esté fielmente alineado con las tesis del partido. Por el momento, las tensiones internas se han reducido, tras el acuerdo de analizar según sea el resultado de las elecciones, el rumbo a seguir por el partido.

Con una clara intención de "volver a los orígenes" de lo que fe Podemos, y le llevó a romper con el bipartidismo en este país. A este respecto, Íñigo Errejón señaló que “hay que garantizar que nadie sea imprescindible”. El propio secretario general, Pablo Iglesias ya manifestó a su entorno más próximo que, si no alcanzaba la presidencia del Gobierno, estudiaría detenidamente cúal será su papel dentro del partido, apuntando inclusive dejar paso a un nuevo líder. De hecho, en una entrevista para Telesur el pasado mes de mayo, reconocía que “la ventana de oportunidad” para Podemos podría cerrarse pronto. “Si cambia el escenario, no sé si tendré un papel tan relevante en ese futuro".

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