Si algo ha caracterizado estos cuatro años de mayoría absoluta del Partido Popular han sido sus políticas regresivas en materia laboral. Atendiendo a los consejos de la CEOE y en algunos momentos las desafortunadas palabras de la presidenta del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, que en el 2013 abogaba por un despido más barato.

Palabras que fueron duramente criticadas pues se supo que su salario oscilaba en torno a los trescientos cincuenta y dos mil ochocientos cincuenta y nueveeuros anuales. Lo que no podía concebir la sociedad, en este caso la sociedad española, es como una persona que cobra ese disparatado salario se atrevía a afirmar públicamente que en España era necesario bajar los salarios.

Teniendo en cuenta que el salario base se establece alrededor de los seiscientos cincuenta euros mensuales, estas declaraciones molestaron profundamente a la sociedad. Lejos de contradecir el gobierno estas declaraciones decidió posicionarse del lado de esta postura, contradiciendo las demandas sociales que no estaban de acuerdo y las nuevas tendencias políticas que se postularon en el lado contrario. Más de un partido político defendía allá en el año 2013 que para revitalizar la economía lo que había que hacer era subir los salarios y no bajarlos. Aún así en un golpe de efecto y de manera totalmente autoritaria y sin consenso los populares se encargaron de legislar en beneficio de las empresas y maltratar laboralmente a los trabajadores.

El resultado final ha sido la defunción de lo que se conocía como “clase media”.

En la actualidad el FMI empieza a ver que las reformas que se han llevado a cabo en relación a la desprotección laboral pueden tener efectos contraproducentes a corto plazo en los países que sufren una crisis económica como España.

Según indican determinadas fuentes el FMI ahora cree que la bajada de impuestos laborales, así como una incentivación de las políticas activas de empleo serían un método resolutivo para salir de la crisis.

En concreto el FMI cree que la ola de despidos como consecuencia directa de las reformas laborales que desamparaban a los trabajadores ha debilitado más aún la economía y ha retrasado la recuperación económica.

A pesar de las duras afirmaciones en el año 2013 y en el año 2015 de Christine Lagarde en relación a los despidos es opuesta a la que hoy defiende el FMI. En la actualidad el FMI está defendiendo que en los malos tiempos y en los tiempos de duras crisis debe existir una flexibilidad en los salarios sería beneficioso para que existiera más flexibilidad laboral. Actitud que en palabras del FMI ayudaría a salir de las recesiones económicas más fácilmente. Aunque matiza que sería duro y en algunos aspectos contraproducente a corto y medio plazo en épocas de crisis pero bueno a largo plazo, mientras que la otra postura de desamparo laboral sólo contribuye a que exista un periodo más largo de crisis y de recesión.

Una vez se observa como una institución internacional tiene que guiar al gobierno nacional puesto que con su autoritarismo legislativo le impedía ver los consejos de otros partidos.

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